domingo, 13 de septiembre de 2015

El valioso tiempo de los maduros


Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros. 
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.  
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchas golosinas en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…


-- Mario de Andrade (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)

lunes, 7 de septiembre de 2015

Salute la familia


Acabo de ver la séptima película de Rápido y Furioso.  Desde que ví la primera, ya tarde, me gustaron, pero no por las carreras y los carros, que eso jamás fue ni será lo mío.  Las amé por Dom, a pesar de que siempre se leía el libreto, y su irrompible fe en la familia, compartan sangre o no.  Las amé por esas parrilladas en las que siempre había un plato más para quien llegara, y porque siempre estuvieron ahí, el uno para el otro.  Las amé porque, hoy y siempre, me recuerdan a mi familia...

Y no puedo dejar de pensar que esta frase aplica a muchas personas, en especial a quienes compartieron conmigo mi última noche en Venezuela:

El dinero viene y va, eso lo sabemos todos...  Lo más importante en la vida siempre será la gente en esta habitación.  Aquí y ahora.  Saludos, mi familia...  No importa dónde estén, a medio kilómetro o al otro lado del mundo, siempre estarán conmigo.


sábado, 15 de agosto de 2015

Quiero que te enamores de mí...


Quiero
que te enamores de mí,

pero que te enamores 
de mi lado perverso,
mi lado sarcástico,
mi desequilibrio mental 
de mis malas manías. 

De mi manera de gritar, 
de mi forma tan sutil 
para criticar. 

Enamórate de mi mal carácter 
que me sale a veces. 
De ese mal genio 
que tengo escondido. 

Enamórate, incluso, 
de mi lado pervertido. 

Enamórate de mis defectos. 
De mi lado temperamental, 
del caos que suelo causar 
cuando todo me sale mal. 

Enamórate hasta de las lisuras
que suelo decir para desfogar.

Enamórate de ese lado mio 
que casi nadie conoce. 

Enamórate de mis problemas.

Porque de mi sonrisa, 
de mi lado gracioso, 
de mi lado cursi, 
de mi lado tierno, 
de mi lado enamoradizo, 

De mi lado bueno, 
cualquiera se podría enamorar. 


(No sé de quién es, pero de momento le echo la culpa a la Poetisa Loca.  Y antes de que las busquen, "lisuras" son malas palabras, y "desfogar" es dar rienda suelta a un sentimiento: en este caso, entiendo, la ira).


miércoles, 12 de agosto de 2015

Lago en el cielo


Un lago en el cielo
quiero ser suave
para evitar tu dureza
apago tu fuego
enciende mi agua
puede que no haya certezas

Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos
sé por tus marcas
cuanto has amado
más de lo que prometiste

Hoy te apuré
(estaba tan sensible)
son espejismos que aumentan la sed
si adelanté no me hagas caso
a veces no puedo con la soledad

Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos.
sé por tus marcas
cuanto has dejado
para olvidar lo que hiciste
sentir algo que nunca sentiste

Sos el paisaje más soñado
y sacudiste las más sólidas tristezas
y respondiste cada vez que te he llamado

Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos
un lago en el cielo
es mi regalo
para olvidar lo que hiciste
y sentir algo que nunca sentiste
hacerte sentir
algo que nunca sentiste


(Letra de "Lago en el cielo", de Gustavo Cerati)


martes, 2 de junio de 2015

La Diana Cazadora


En mi hotel, en mi cama, en mi oscuridad que arropa mi desnudez, siento como tocas mi puerta, y las brumas del sueño me abandonan.

Sin saber si aún sueño o si estoy despierto, recorro la habitación en silencio y abro la puerta para encontrarte ahí, al imposible alcance de mi mano.  Sin una palabra, entras y me besas.

La puerta, cómplice, se cierra y nos envuelve en una soledad que el deseo enciende.

Tu ropa siembra el suelo de la recámara, marcando el camino desde la puerta a nuestra cama, que al fin deja de sentir la soledad del exilio.  Me faltan manos para tocarte, me faltan bocas para besarte, y se que, como siempre, me faltará tiempo para amarte.  Porque todos los sueños terminan antes de darnos cuenta.

Siento tu piel contra mi piel, y dejo que su textura cálida y suave me envuelva.  El dulzor de tu olor, la humedad de tu sudor, me enloquece y me empuja a buscar más allá. 

Calor.  Humedad.  El dulce sabor de tí.

Tu carne trémula se estremece al sentirme, y tu respiración se acelera al ritmo de nuestra pasión.  Te beso todo lo que puedo, mientras nuestro deseo se encarga de guiarnos en un baile sin música.

De pronto, la cama se nos queda pequeña, como tantas veces.  No sé cómo, pero terminamos contra la ventana, ese muro que nos separa de la noche, de la ciudad que no duerme.

Mientras el vidrio se va empañando con el calor de nuestro amor, me fijo en la avenida bajo nosotros, en los carros que rodean la plaza a nuestros pies, sin saber la guerra que nuestros cuerpos están teniendo varios pisos sobre ellos.

Veo la estatua de la plaza, una chica joven inmortalizada, desnuda, como una diosa que caza estrellas, y ese pensamiento me hace acercarme más a tí.

Tú eres mi diosa desnuda, una diosa de carne y hueso.  Tú eres mi cazadora, de la que no puedo ni quiero escapar.  Tú eres mi estatua, una estatua suave y cálida, que adorna mis sueños...

Tus gemidos me encienden, y de repente todo se borra de mis pensamientos.  La calle, los carros, todas las estatuas del resto del mundo, nada importa sino este intérvalo por el que todo vale, esta pequeña muerte que nos hace sentirmos más vivos que nunca, unidos el uno al otro, y unos con el universo.

Nos desplomamos en la cama, entrelazados y cubiertos de nuestro sudor, y nos dormimos respirando el uno el aliento del otro.

Cuando despierto, claro, no estás.  Tu calor y tus aromas aún están conmigo, pero a medida que tomo conciencia de mi soledad, los voy perdiendo.  Y me quedo como siempre que estás conmigo: más solo que antes, y deseando que los sueños duraran para siempre...


A veces creo que he muerto
cuando no estás y yo despierto
porque se que esto ya no es querer 

 -- Letra de Algo más, de La Quinta Estación