sábado 14 de enero de 2012

Superhéroes



Todos fuimos héroes alguna vez.
Te acuerdas cómo era?
Sentirse poderoso,
sin miedo,
del lado de los buenos.
Dónde habrá quedado aquel traje?
Porque es hora de ponérselo.
Volvamos a jugar a que el mundo nos necesita.


(Transcripción de "Superhéroes", excelente publicidad de Coca-Cola.  La canción de fondo es "Heroes", de David Bowie)


We can beat them
Just for one day
We can be Heroes
Just for one day
-- David Bowie (Heroes)

jueves 5 de enero de 2012

Brindo porque el vino nos une



Brindo por las mujeres que derrochan simpatía,
brindo por los que vuelven con las luces de otro día,
brindo porque recuerdo tu cuerpo, pero olvidé tu cara,
brindo por lo que tuve porque ya no tengo nada...
brindo por lo que tuve porque ya no tengo nada...

Brindo por el momento en que tú y yo nos conocimos,
y por los corazones que se han roto en el camino;
brindo por el recuerdo y también por el olvido
brindo porque esta noche un amigo paga el vino...
brindo porque esta noche un amigo paga el vino...

Porque la vida es dura, por el fin de la amargura,
brindo porque me olvido los motivos porque brindo,
brindo con lo que sea que caiga hoy en el vaso,
brindo por la victoria, por el empate y por el fracaso...
brindo por la victoria, por el empate y por el fracaso...

Brindo por las canciones que van tocando en la mesa.
Caiga quien caiga brindo por el alma de esta fiesta.
No es un momento triste ya que brindo con amigos,
brindo por el futuro por la música y el vino...
brindo por el futuro por la música y el vino...

Brindo por esta mesa y por la buena compañia,
brindo por los domingos y por tantas alegrías,
brindo por los acordes que han reunido estos amigos,
siempre que estemos juntos, que en la mesa haya un buen vino...
siempre que estemos juntos, que en la mesa haya un buen vino...

Brindo por seguir queriéndote toda la vida,
casi esta lleno el vaso con la sangre de otra herida.
Brindo con emoción, pero también brindo con frialdad,
que la salud no falte a toda la humanidad...
que la salud no falte a toda la humanidad...

Desde un rincón del mundo... brindo contigo...

Caiga quien caiga brindo sobre la luz de una vela,
toda la noche brindo y que la mañana venga.
No es un momento triste, ya que brindo con amigos,
brindo por el futuro con la noche de testigo...

Si alguna vez no brindo siquiera por tonterías,
brindaré con silencio por la fortuna perdida.
Brindaré muy en serio por una vez en la vida,
brindo hasta la cirrosis por la vacuna del SIDA...

Desde un rincón del mundo... brindo contigo... Salud!


(Amalgama de "Brindo por las mujeres", de Andres Calamaro, "Salud (Dinero y amor)", de Los Domínguez, y "El vino nos une".  No sé cuál es la original, así que mezclé las tres...  Hoy brindo porque el vino nos una siempre... Si hubiera sido mañana, hubiera brindado para que nos siguieran uniendo las pizzas y las cervezas).


Cuál es la definición de un buen vino? Debe comenzar y terminar con una sonrisa.

Bébeme solo con tus ojos,
y suplicaré con los míos;
o déjame un beso en la copa,
y no buscaré el vino.
-- Ben Jonson (a Celia)

martes 20 de diciembre de 2011

La gente no es mala...



- Es que la gente es mala.
- Mala no –objetó Fermín-.  Imbécil, que no es lo mismo.  El mal presupone una determinación moral, intención y cierto pensamiento.  El imbécil o cafre no se para a pensar ni a razonar.  Actúa por instinto, como bestia de establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo, con perdón, a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por color, por creencia, por idioma, por nacionalidad o, como en el caso de Don Federico, por sus hábitos de ocio. Lo que hace falta en el mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes.


(Sacado de "La Sombra del Viento", de Carlos Ruiz Zafón.  Dependiendo de la edición, está en la página 155 o en las 186-187).


Si no haces nada, lograrás no cometer errores.  También lograrás quebrar.

La diferencia de un niño con un adolescente y las diferencias de un adolescente con un adulto.
¿Sabemos cuáles son?
El niño no distingue, a menudo, el bien y el mal.
El adolescente si los distingue, pero "adolece" de criterio para escoger.
El adulto debe distinguir bien ambas cosas.

El destino suele estar a la vuelta de la esquina.  Pero lo que no hace es visitas a domicilio.  Hay que ir a por él. -- Carlos Ruiz Zafón (La Sombra del Viento)

sábado 10 de diciembre de 2011

Carta abierta a mi futura ex mujer



Ser feliz es un problema de coraje. Es imposible ser feliz prescindiendo del amor. El hombre tiene miedo al amor porque tiene miedo de ser él mismo. No es fácil tener coraje. No puede ser que el código competitivo en que hemos sido entrenados nos haya inculcado tanto miedo al fracaso que ni siquiera se intente el triunfo.


(Extracto del ensayo "Carta abierta a mi futura ex mujer", de Dalmiro Saenz. Gracias a May_Resh (y a media internet) por compartirlo).


Quiero aventuras que al mundo asombren,
un gran amor quiero encontrar,
que feliz a mí vendrá
y me entienda de verdad,
quiero mucho más que un simple plan.
-- Bella (La Bella y la Bestia, de Disney)

lunes 21 de noviembre de 2011

Una historia sobre Paz



Terminé de escribir mi último post en mi blog, y quedé con una sonrisa idiota en el rostro. Es que me encantaba encontrarme con Paz.

Ella era un personaje que había creado unos meses atrás para una historia de fantasía en un universo alterno, un mundo similar a la edad media real pero con magia, idéntico a tantos otros mundos creados por escritores antes de mí. Era una chica dulce, de largos cabellos color miel, y unos melancólicos ojos del color de la madera de los fresnos jóvenes que habían en mi pueblo. Normalmente usaba una túnica gastada, de un indefinido tono entre verde y gris, que no hacía sino resaltar con su sencillez su belleza.

Para ser alguien a quien no había visto nunca, podía describirla muy bien...

En la historia Paz tenía la habilidad de comunicarse con las plantas, y poseía unas habilidades curativas muy buenas gracias a la mágia druídica que había heredado de su madre, quien había muerto al nacer ella. Su padre, el herrero del pueblo, era un hombretón que escondía bajo su gruñón exterior un corazón de oro, rajado por la muerte de su esposa, a quien aún amaba. Solamente Paz sabía cómo acercarse a él, y solo por ella latía ese corazón.

Para ser alguien a quien no conocía, ella me importaba más que cualquier ser vivo... En ella había puesto todo lo bueno que alguna vez pensé que podría encontrar en una sola persona.

Desde que la conocí... desde que la creé... siempre fue mi personaje favorito. Ni siquiera Lox, el atolondrado guerrero que era el verdadero protagonista de la historia me había gustado tanto como esta inofensiva chiquilla que se había vuelto parte importante del grupo de aventureros que luchaba, mitad por convicción y mitad porque no les quedaba de otra, contra el dominio del malvado ser que estaba destruyendo los pueblos de la nación de Arrakis.

Todos mis lectores, esos mismos lectores que me aplaudieron la brillantez del primer cuento que escribí sobre ese grupo, esos que me insistieron para que continuara la historia, y la continuara, y la continuara, esos mismos lectores eran los que me preguntaban cuándo me decidiría a -por fin- hacer que Lox y Paz fueran pareja. Ellos no sabían que, de solo pensarlo, me desesperaba: cómo entregarla a los brazos de otro hombre cuando era yo quien ansiaba dormir entre sus brazos, y calmar sus temores de chiquilla cuando los truenos de una tormenta nocturna no la dejaran dormir?

Para ser alguien que no existía, era para mí más real que todo lo demás. Ella era lo único que importaba.

Poco a poco todo dejó de tener sentido. Paz era la chica de la que me había enamorado, solo que, a diferencia de las chicas con las que se conformaban mis amigos -los pocos que tenía-, ella jamás estaría en mis brazos. Jamás saldríamos a correr como dos perros sin dueño por la Colina del Amanecer, cerca de su pueblo. Nunca me mostraría la tumba de su madre, ni la tomaría de la mano mientras ella rezaba en silencio para que la naturaleza la recibiera de nuevo en su seno. Ni una sola vez escucharía su cantarina voz, o esa risa que -decían aquellos a los que yo mismo había creado- era capaz de llenar de esperanza hasta los corazones más vacíos.

Jamás podría decirle que la amaba, ni escuchar de sus labios -pues no podía ser de otro modo- que ella también lo hacía. Yo, señor y creador de su mundo, que podía hacer que ella me amara solo por el hecho de que yo la amaba a ella, jamás podría sacarla de allí para atraerla hacia mí, y calmar sus dudas y sus temores con un abrazo infinito.

Pero ya nada de eso importaba. Había terminado la última historia en la que ella aparecería, y ya la había publicado en el blog. Me recosté en la silla y pasé mi mano por mi cara, sobre la descuidada y crecida barba, sobre las ojeras, sobre mis caídos pómulos -había perdido mucho peso en esa época-, sobre mis cabellos lacios y grasosos por la falta de aseo, mientras mi boca seguía con la sonrisa estúpida pintada en ella.

Había sido una obra maestra matarla sin matarla. Había logrado que su pase al mundo espiritual -su "unión a la naturaleza", como lo había llamado en el cuento- fuera al mismo tiempo heróico, necesario, y tan pacífico como merecía una princesa como ella. Había sido un sacrificio; un sacrificio para salvar a su pueblo, a su gente, a sus amigos; y mientras la naturaleza consumía su cuerpo, ella se despidió de ellos asegurándoles que iba a un lugar mejor, a un mundo espiritual poblado por los tótems de las criaturas de la naturaleza, desde donde los seguiría cuidando como hasta ahora.

Lox cayó de rodillas, con una solitaria lágrima rodando por la misma mejilla donde el Barón Sangre le había hecho su herida característica; lloró en silencio por lo que había perdido sin tenerlo. Y mientras él lloraba, yo reía para mis adentros, porque las esperanzas que él había perdido ahora yo las había ganado.

Sin apagar el monitor de la computadora, levanté la pistola y la apunté hacia el lado de mi cabeza. Cerré los ojos un momento para una muda plegaria para que el mundo de sus espíritus y el de los míos fuera el mismo, y al terminar los abrí para leer una vez más su nombre en mi pantalla. Luego, apreté el gatillo.


Cuando dos personas se conocen y se enamoran, hay un súbito flujo de magia. La magia está presente de forma natural en ese momento. Tendemos a alimentarnos en ese flujo gratuito de magia sin preocuparnos de crear más cantidad. Un día nos despertamos y encontramos que la magia se fue. Nos apuramos para hacer que regrese, pero cuando lo hacemos normalmente ya es muy tarde, porque nos la hemos gastado toda. Lo que tenemos que hacer es trabajar muchísimo para crear más magia desde el comienzo. Es un trabajo duro, pero si podemos recordar hacerlo, aumentaremos muchísimo nuestros chances de hacer que el amor continúe con nosotros. -- Tom Robbins