viernes, 6 de enero de 2017

Los mejores reyes


Una vez vi a los Reyes Magos. No eran tres, eran dos y eran los mejores magos que vi en mi vida. Se las arreglaban para que siempre hubiera algo en los zapatos, lo mínimo, lo que fuere. Aunque no hubiera nada, ellos lograban que haya lo que para nosotros era todo.

El tercero nunca lo vi, pero seguro que lo dejaban cuidando los camellos. Nunca, nunca olvidaré a los dos reyes magos que vi. Seguro que ustedes también lo vieron y saben quiénes son, y saben que son más magos que reyes.

Si dejaron de creer, si esta noche no ponen los zapatos, ni el pasto, ni el agua, acérquense a sus reyes, denles un beso en la frente (ustedes saben que los tienen cerca), y los que no los tienen con ustedes, sepan que desde un cielo hermoso siguen viajando para seguir entregando ilusiones y sonrisas…

Agradézcanle la herencia, porque ahora muchos de ustedes se han convertido en reyes y en magos. Y lo mejor que pueden dejarles a sus hijos es esa magia que los convertirán en reyes y en magos…. Y tal vez, dentro de unos años, ustedes recibirán el beso en la frente, y así será hasta el fin de los tiempos…

Feliz noche para los reyes de hoy, para los de ayer, y los reyes del futuro, porque no hay mejor reino que el mágico, ni mejores reyes que ustedes…

--Anónimo

viernes, 30 de diciembre de 2016

Dos líneas


Ayer mis padres me dijeron que era demasiado mayor para un amigo imaginario y que tenía que dejarlo ir.

Encontraron su cuerpo esta mañana.

***

No tengas miedo de los monstruos, sólo espera a que lleguen.

Mira a todas partes, a la izquierda, a la derecha, en el vestíbulo, debajo de la cama, pero nunca mires arriba, odia sentirse observado.

***

No puedo moverme, respirar, hablar u oír, y está muy oscuro todo el rato.

Si supiera que esto era la soledad, habría preferido la incineración.

***

Mi hermana no deja de llorar y gritar en mitad de la noche.

Visito su tumba y le digo que pare, pero no me ayuda.

***

Beso a mi esposa y mi hija antes de irme a dormir.

Cuando me despierto, estoy en una habitación acolchada y las enfermeras me dicen que fue sólo un sueño.

***

Me desperté por el golpe de un vidrio.

Primero pensé que era la ventana, hasta que oí que venía del espejo otra vez.

***

Los asistentes al funeral nunca salieron de las catacumbas.

Algo bloqueó la puerta de la cripta desde dentro.

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Mi hermana dice que mamá la mató.

Mamá dice que yo no tengo ninguna hermana.

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Encontré una foto mía, tomada mientras dormía, en mi celular.

Vivo solo.

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La senté en mi estantería, con ojos brillantes de porcelana y el más bonito vestido rosa de muñeca que pude encontrar.

Por qué todavía no tenía que haber nacido?

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Temo mirar de nuevo al espejo.

Mi reflejo me acaba de sonreír.

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Son las 3 am y los llantos de la niña me han despertado.

Me da tanto miedo dejarla ir.

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Aparece siempre que Yo hago Una carta.

ya Debe saber que Aún no escribo la Mayúsculas de Excelente manera.

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"Te amo", susurró, y otra vez me puse a llorar.

Sus besos eran dulces, pero el olor del cementerio aún estaba en su traje funeral.

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Me siento muy apenado.

Ojalá conociera a estas personas que no dejan de decirme que tengo Alzheimer.

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Vuelve a colocar los espejos.

Extrañamos verte.

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Veo a mi hija por la ventana.

Me pregunto cuánto tiempo más debo mantener prendido el horno.

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La máquina del tiempo de Dan estaba completa, pero había un problema.

La máquina del tiempo de Dan estaba completa, pero había un problema.

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Después de tantos años de vivir en esta casa me he dado cuenta de algo:

He cerrado muchas más puertas de las que he abierto.

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Entre más la usada mejor sentía que me quedaba.

Era de esperarse: ella solía tener una piel tan linda...

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Anoche, antes de dormir en la habitación que me dieron, observé con curiosidad los retratos de seres deformes que la decoraban.

Lo peor fue despertar y darme cuenta de que eran ventanas.

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Tras un día pesado llegué a mi casa para encontrarme a mi novia arrullando a nuestra hija.

No sé que era más aterrador, ver a mi novia muerta con el pequeño cadáver, o saber que alguien había entrado a mi departamento para colocarlos ahí.

***

Escuchó que su madre la llamaba desde la cocina.

Mientras bajaba las escaleras, su madre tiró de ella y la metió en su cuarto, mientras le susurraba: "No vayas cariño, yo también lo escuché".

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Mientras la arropaba, mi hija me dijo "adiós, papi".

Le expliqué que en la noche decimos "buenas noches" y no "adiós", pero me contestó: "hoy no, papi.  Esta noche es un adiós".

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Lo estaba arropando para dormir y me dijo: "Papi, ¿podrías ver que no haya monstruos debajo de la cama?"

Me agaché para revisar y ahí estaba él, otro él.  Viéndome fijamente a los ojos mientras temblaba, susurró: "Papá, hay alguien en mi cama".

***

"No puedo dormir", ella susurró, mientras me abrazaba.

Desperté helado, abrazando el vestido con el que había sido enterrada.

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Estoy en constante alerta de los demonios de la noche que poseen cuerpos, posando como sus víctimas, como si nada hubiera pasado.

Yo encontré este cuerpo primero.

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Ella está muy feliz de estar aquí conmigo.

En el cementerio se sentía muy sola.

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Se suponía que al matarla su dolor se detendría.

Por qué sigue gritando?

***

Siempre creí que mi gato tenía un problema con su mirada, siempre me andaba mirando fijo.

Eso pensaba, hasta que descubrí que en realidad miraba al espacio vacío justo detrás de mí.

***

Una mente retorcida no siempre se revela, pues es un peligro para sí mismo.

Sin embargo, a veces compone historias de dos líneas.



miércoles, 24 de agosto de 2016

Cambié de juego...


Desperté pensando en el significado de "mi país"...

Hasta hace un año, esa pregunta era estúpida: cuál era mi país? Pues Venezuela, claro.

El país donde nací, donde fui feliz, donde conocí el amor, donde nació mi hijo, donde enterré a mi gente, y donde algún día alguien me enterraría a mí al morir.

No es que nunca haya sido muy patriota, pero es imposible no querer la tierra donde uno nació y vivió tantas cosas.  Es donde está tu alma, tu corazón, y tus anclas.  Donde creciste, donde aprendiste, donde te sabes mover.

Pero hace un año salí de mi país, y eso hace que la respuesta a la pregunta cambie, haciéndola más difícil.

Si hoy en día me preguntan cuál es mi país, les diré que es México.

Venezuela es y será siempre el país donde nací, y que me dió lo que pudo.  Pero también es el país del que salí corriendo, y donde día a día desespero al ver a los que quiero sufriendo.

México, en cambio, me recibió con los brazos abiertos.  Seguro que mañana me dará algunos golpes, pero por ahora al menos no tengo moral para la más mínima queja (bueno, alguna sí, pero no vienen al caso).

He conocido gente importante y que se me ha enganchado en el corazón.  He conocido y vivido.  Me va genial en casi todos los aspectos, y parece que las cosas solo mejorarán.

Además, es el país en el que mi hijo, si todo va bien, crecerá.  Conseguirá novia, se casará, y mis nietos serán mexicanos.  Pronto no es solo que no tendrá sentido que regrese a Venezuela, sino que además será que no podré hacerlo, por las anclas que tendré aquí.

Quizás más de uno que esté en mi situación llore por Venezuela y por regresar: no es mi caso.  Sí que es un poco trampa, porque mis padres, abuelos, ya no están ni allá ni en otro país.  Mis hermanos están o aquí conmigo, o en otros países distintos.  Y la familia que me queda allá, si bien los amo y adoro, son tíos y primos que veía esporádicamente.  Incluso mis amigos, hermanos no de sangre sino de vida, ya han salido de allá, o están en proceso.

Para los jugones que han compartido conmigo, les pongo un ejemplo de cómo me siento: hay un juego llamado Lineage 2 (L2) al que le dediqué años de mi vida, compartiéndolos con varios de mis mejores amigos en la vida real.  Vivimos momentos heróicos y recordables, y ese tiempo lo atesoro como parte importante de mi vida, que no hubiera querido que acabara.

Pero acabó, y ahora me encuentro dedicándole años de mi vida a otro juego, Guild Wars 2 (GW2).  Lo he compartido con varios de mis mejores amigos en la vida real (varios que incluso compartieron L2 conmigo), y si bien no hemos llegado a ser un grupo tan grande como en el otro juego, hemos hecho varias cosillas bastante épicas.  No lo creen? :)

El caso es que si me preguntan cuál es mi juego, hoy les diré que es GW2, a pesar de que recuerdo con adoración a L2.  No me arrepiento del tiempo dedicado al otro juego, y extraño muchísimo a los que compartieron esa época conmigo, pero ya hoy en día mi tiempo, mis esfuerzos, se dedican a crear nuevas historias en GW2.

Y ese es exactamente lo que pasa con mi país.  Adoro a Venezuela, y lamento no haber "podido" seguir allá, pero ahora mi tiempo, mis esfuerzos, se dedican a crear nuevas historias y una nueva vida en México.

Espero que no me odien por ser apátrida.  Quizás los que me lean me entiendan, y si ayudo a que se sientan aunque sea un poquito mejor, a que acepten su condición de inmigrantes un poquitico más, me sentiré dichoso.

Y... pues eso.  Nos vemos en México.  O en GW2.


Mi problema es que me encariño demasiado rápido, 
me acuerdo de quien hace tiempo que me ha olvidado, 
y espero demasiado de gente que da poco.

Elige un momento que quisieras vivir por primera vez, otra vez...

lunes, 15 de agosto de 2016

Los muros de ladrillo


"The brick walls are there for a reason. The brick walls are not there to keep us out. The brick walls are there to give us a chance to show how badly we want something. Because the brick walls are there to stop the people who don’t want it badly enough. They’re there to stop the other people."

Traducción libre:

Los muros de ladrillo están ahí por una razón.  Los muros de ladrillo no están ahí para mantenernos afuera.  Los muros de ladrillo están ahí para darnos un chance de demostrar con cuántas ganas deseamos algo.  Porque los muros de ladrillo están ahí para detener a la gente que no lo desean lo suficiente.  Están ahí para detener a los otros.

― Randy Pausch, The Last Lecture

domingo, 7 de febrero de 2016

Si las mujeres entendieran...


Si las mujeres entendieran que los hombres también tienen miedos, pero sin tanto permiso para mostrarlos.

Que hay emoción en el ruido de un motor o en el grito de un gol.

Que valoran mucho más el exceso de sonrisas que tres kilos menos.

Lo abrumador de ser el sostén económico de una familia.

Lo que es tener que ser valiente, poderoso y exitoso a toda hora.

Lo molestas que son las comparaciones con “el marido/novio de”.

La necesidad que tienen de un abrazo que no siempre saben pedir.

Lo difícil que es comprender lo que nunca les han enseñado.

Las lágrimas que no se animan a llorar.

El poder que tenemos sobre ellos.

Que ellos también pasan noches sin dormir.

Que necesitan silencio como nosotras charla.

Que no andan por la vida pensando en cómo lastimarnos.

Que son más débiles de lo que su altura y músculos dirían.

Que sacar lo mejor o peor de ellos está en nuestras manos.

Que piensan y razonan diferente.

Que sienten muy parecido.

Que demuestran sentimientos como pueden o como aprendieron.

Si las mujeres entendiésemos todo esto, si lográsemos mirar más allá de algunos olvidos, si nos diéramos cuenta de que no hay todos o ninguno, si pudiésemos sentir que para ellos la mejor demostración de amor es habernos elegido, si las mujeres bajáramos un poquito la guardia, los reproches y tantos reclamos, si pudiéramos incrementar las sonrisas, los brindis y la picardía y si los dejáramos hacer sin tanto mandato ni expectativa, comprenderíamos que somos lo que le da sentido a sus vidas. Como mujeres, novias, madres, hijas, hermanas o amigas.

Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde solo queda un hombre y sus latidos, ahí estamos nosotras... con el que cada una eligió.


-- Jess Browne