miércoles, 16 de julio de 2014

Palabras



Palabras
Que anuncian las despedidas anticipadas
Que explotan en mil pedazos cuando se callan
Que suben por tu garganta entrecortadas
Que matan

Me pierdo
Pensando en nosotros y juro que no me arrepiento
De haberte entregado la vida
Me queda lo bueno
Te miro y a los ojos y sé que ha llegado el momento...
Y tiemblo

Te marchas
Y no se me ocurre decir ni una sola palabra
Que acabe con este silencio que ahora me alcanza
Y muero matando
Te beso despacio y te digo que solo el amor ya no basta
Mis años, mi vida, mis noches en siete palabras

Cansada
De no parar de dar vueltas en nuestra cama
Volando en paracaídas por esta casa
Buscando rastros de vida, no queda nada...
Que valga
Me pierdo
Pensando en nosotros y juro que no me arrepiento
De haberte entregado la vida, me queda lo bueno
Te miro a los ojos y sé que ha pasado el momento
Y el ego...

Se marcha
Y no se me ocurre decir ni una sola palabra
Que acabe con este silencio que ahora me alcanza
Y muero matando
Te beso despacio y te digo que solo el amor ya no basta
Mis años, mi vida, mis noches se acaban

Siempre pensaré que te encontró mi estrella de la buena suerte
No sé cómo curarme el corazón
Y ahora que está claro que ninguno de los dos fue tan valiente
Me pierdo entre la gente y tu voz...

Se marcha
Y no se me ocurre decir ni una sola palabra
Que acabe con este silencio que ahora me alcanza
Y muero matando
Te beso despacio y te digo que solo el amor ya no basta
Mis años, mi vida, mis noches en siete palabras

Ohh ohh ohh oh oh oh...

Hoy te marchas y el silencio que entró en mi alma
Solo mira por la ventana para verte llegar
Ya no queda entre nosotros nada,
Se acabaron nuestras palabras
Y el recuerdo que no se marcha
Hoy se quiere quedar...


(Letra de Palabras, de Amaia Montero.  Gracias a Jenny por el regalo doble...)


miércoles, 16 de abril de 2014

El camino blanco


Las tripas de Morbridae gruñeron, disfrutando recordarle en detalle cada segundo que había pasado desde la última vez que había comido.  El necromante se detuvo, apoyando su cansancio en su báculo, y miró a su alrededor: mirara donde mirara, el paisaje era el mismo: un continuo azul por encima del horizonte, y un devastador y desesperante blanco por debajo.

Ese era el paisaje que había crecido llamando hogar.  Tenía las vistas más hermosas, los colores más vivos, y el aire más puro que había conocido en toda Tyria.  Pero sabía que también era una belleza engañosa, y que con toda facilidad se quedaría con su vida, o con la de cualquiera que osara recorrerlo sin la suficiente preparación.  La tundra de los Picos Escalofriantes podía poner a latir tu corazón con la misma facilidad con que podía detenerlo para siempre.

El norn se tomó unos segundos de descanso, mientras recordaba cómo había quedado en esta situación...  Él y sus compañeros habían ido al Estrecho de Gorjaescarcha con la intención de detener a Ginva el carnicero, que había tomado posesión de uno de los santuarios kodanos que allá se encontraban.  La lucha fue brutal, pero al final consiguieron derrotar al carnicero.  La verdad, en retrospectiva, era cómico, pues había quedado hecho un amasijo de carne...

Lo malo es que, con su derrota, vino el derrumbe de su fortaleza, atrapándolos entre los escombros...

A medida que recobraba el conocimiento, Morbridae solo logró ver el blanco de la nieve combinado con el gris de las sombras y el negro del humo.  La nieve se posó lo suficiente para permitirle ver el brillo reminicente de uno de los portales de T, que se acababa de cerrar.

Poco a poco se incorporó del suelo, logrando con ello que le dolieran todos los huesos del cuerpo, y que la cabeza le diera vueltas.  Un charco de sangre derretía la nieve donde había estado caído, y de alguna forma el pensamiento de que estaba herido y sangrando se abrió paso hasta su mente, confundida por el dolor.

Logró quedar sentado, con la espalda incómodamente recostada de un gran trozo de hielo, y con dificultad comenzó la invocación de un pozo de sangre para que curara sus heridas.  Le tomó tres intentos, pero al final lo logró, y el dolor fue poco a poco remitiendo, y su visión y sus pensamientos se fueron aclarando.

Cuando el pozo dejó de surtir efecto, el necromante ya se sentía curado casi por completo.  Con más cuidado esta vez se terminó de incorporar, y echó una mirada a su alrededor.

El templo estaba en ruinas.  Lo que hasta hace poco fuera una de las construcciones más impactantes de los Picos Escalofriantes, ahora eran solo trozos de hielo resquebrajados, mezclados con algo de madera y piedra.  Morbridae dudaba que alguien pudiera adivinar lo que los escombros que tenía ante él habían sido alguna vez.

Sin duda, habían hecho un buen trabajo.  Lástima por el santuario.

Escuchó, entre el silbido del viento, gruñidos que se acercaban a su posición.  Eso explicaba por qué sus compañeros se habían ido tan de prisa, sin asegurarse de que en efecto él hubiera muerto.  Sin duda, lo que escuchaba era una manada salvaje de lobos que venían a alimentarse de la carroña resultante de la batalla.  O quizás una compañía de Hijos de Svanir que venían con sus mascotas, a salvar lo salvable y rematar a los culpables.  Fuera como fuera, ninguna de las dos opciones le atraían mucho.

Aprovechando que tenía unos instantes antes que los visitantes tuvieran chance de descubrirlo entre los escombros, el necromante se revisó rápidamente, y vió que al menos aún tenía sus armas, aunque había perdido gran parte de su equipo.  Con una cuenta rápida, calculó la hora del día, y usó su sombra para orientarse.  Sería un camino largo, y más aún sin alimentos ni mantas o tiendas, pero sin duda era la mejor opción.  Concentrándose, uso sus poderes para convertirse en una forma espectral, una nube verdosa que aumentaba su capacidad de movimiento y, con un salto, corrió a través de las filas de los Hijos de Svanir que ya estaban llegando hasta donde él se encontraba escondido.

Para cuando reaccionaron, ya el manchón verdoso que era su figura se encontraba fuera de su alcance...

Ahora, dos días de dura caminata después, la resistencia del norn estaba al límite, y el hambre no hacía sino empeorar la situación.  La sed, que normalmente era el peor azote de los que luchaban por sobrevivir, no era en su caso un problema, pues bastana con derretir algo de nieve para hacer agua, y nieve era lo que menos le faltaba.  Pero la comida era otra historia: se encontraba a la mitad de la tundra más desolada de toda Tyria; era la zona más desolada, y las pocas criaturas capaces de sobrevivir allí no serían fácilmente comestibles...

Ese era el problema con la vida.  Todos querían comer, pero nadie quería ser comido.  Por eso es que todo era tan difícil.

Con un suspiro, Morb decidió que, si quería sobrevivir, necesitaría la ayuda de uno de sus aliados.  Cerró los ojos para concentrarse, y conectó su alma con el inframundo que tantas veces había visitado.  Con su mente buscó a uno de los seres que habitaban allí, un demonio de sangre al que doblegó a su voluntad, y lo obligó a venir a su realidad para servirlo.  Cuando abrió los ojos, frente a él, en medio de la nieve, se encontraba el demonio: un engendro horripilante, con el costillar a la vista, y una boca dentada que podía fácilmente tragarse la cabeza de un hombre de un bocado.  El ser irradiaba odio hacia el necromante por obligarlo a venir, al mismo tiempo que se encontraba obligado a obedecerlo en todo.

Sin apenas pararse a pensar en lo que hacía, Morbridae sacó una de sus dagas y la enterró hasta la empuñadura en la cabeza del demonio.

El engendro soltó un agudo chillido, y cayó muerto a los pies del norn, donde tembló unos segundos, hasta que quedó inmóvil.  Morbridae miró con asco el líquido verdoso que escurría desde la herida en el cráneo de la bestia.  Retirando la daga, olió el líquido, y el hedor infernal le revolvió las tripas.

Sin embargo, eso es lo que había.  Y para colmo, tendría que ser crudo, pues no había fuego con que prepararlo...

Unas horas después, el necromante asió su báculo, y siguió su camino, con la barriga llena y dejando tras de sí la carcasa vacía del demonio.  Dudaba que ningún depredador, por muy temible que sea, se atreviera a probar algo tan asqueroso.  Cada bocado dado a la carne del engendro había sido como probar el sabor de la muerte, una experiencia que más que revolverle el estómago, le había revuelto el alma.

Y, por la distancia que aún le faltaba para llegar a cualquier lugar habitado, sabía que a él no le quedaría más opción que hacerlo de nuevo.  Cuando volviera a ver a sus compañeros, tendría que intercambiar algunas palabras con ellos, por haberlo dejado abandonado.

Haciendo una mueca, continuó caminando lo más rápido que pudo.

viernes, 18 de octubre de 2013

Ocho simples reglas para tener una cita con mi hija


1.- Usa tus manos en mi hija, y las perderás de inmediato.

2.- Si tú la haces llorar, yo te haré llorar a tí.

3.- El sexo seguro es un mito.  Cualquier cosa que intentes será peligroso para tu salud.

4.- Tráela tarde a casa, y no habrá próxima cita.

5.- Solo los recaderos tocan la corneta.  Las citas tocan el timbre.  Una vez.

6.- No quiero quejas mientras la esperas.  Si estás aburrido, cámbiale el aceite a mi auto.

7.- Si tus pantalones se caen de tu cintura, con gusto te los aseguraré con grapas.

8.- Las citas deben ser en lugares públicos llenos de gente.  Quieres romance? Lee un libro.


Lista original sacada de la serie 8 Simple Rules (for Dating My Teenage Daughter).  Para alguna Navidad dentro de unos años mandaré a hacer varias placas con las reglas escritas en ellas, y se las regalaré a los padres que conozco que tengan hijas.


domingo, 9 de junio de 2013

El murciélago



Hace mucho tiempo leí un cuento sobre por qué el murciélago es como es, y en estos días, con motivo de una exposición de Asier, tuve el chance de contárselo.

Sin embargo, temiendo que me hubiera faltado algo, busqué el texto del cuento original, y creo que lo encontré (dice que su autor es Eduardo Galeano).  Pero al leerlo, la verdad, no me causó la sensación que recordaba: se lee simple, mal escrito, y ojo que todas las versiones que encontré eran la misma (menos una, realmente), lo que hace pensar que es el texto original.

Así que decidí escribir mi versión, y que fuera esa la que Asier tuviera, para su exposición, sus recuerdos, y lo que él quisiera.  Y bueno, ya puestos a eso, si alguno de ustedes la quiere también, aquí se las dejo.

* * *

Hace mucho, mucho tiempo, como siempre pasa en estas historias, Dios les regaló a los animales habilidades para que pudieran vivir felices.  Les dió a Tigre sus garras y su agilidad, a las aves su plumaje y su vuelo, a los peces sus habilidades de nado, y a los hombres su inteligencia.

A medida que avanzaba, los regalos iban siendo más y más difíciles de dar, pues Dios no quería que todos los animales fueran iguales.  Le dió a Tortuga su poderoso capazarón, que la protege de sus enemigos.  Y a Puercoespín le dió sus fuertes púas, capaces de alejar a los cazadores.

Al final, solamente le quedó un animalito a quien darle un regalo: una especie de ratoncito llamado Murciélago.  Mientras Dios pensaba qué regalo darle, el astuto Murciélago le sugirió:

- Señor, por qué no me das la capacidad de volar?  No hay ningún mamífero que vuele, solamente algunas aves e insectos tienen ese regalo.  Así todo sería más justo, no crees?  ¡Otro reino tendría un representante volador!

A Dios le agradó la idea, e hizo que los deditos de las manos de Murciélago le crecieran, y le puso unas membranas de piel entre cada dedo, para que las usara como alas.  De esta forma Murciélago se convirtió en el único mamífero volador.

Pasó el tiempo, y una comitiva de animales, encabezada por León y Águila, dos de los reyes animales, se acercaron a Dios con una petición.  Cuando Dios los recibió, León habló con su fuerte Rugido.

- Señor -le dijo a Dios-, venimos a pedirte que hagas algo con Murciélago.  Es un vándalo que no acepta ningún tipo de ley!

- Así es, señor -continúo Águila-: cuando León le dice que se quede tranquilo y no fastidie a los demás, Murciélago le responde que él no es su rey, pues dado que vuela, claramente me debe lealtad solo a mí, rey de los voladores.  Pero entonces, cuando yo le llamo la atención, me dice que como es un mamífero, y no un ave, es obvio que solo le debe lealtad a León, rey de los animales de tierra.

Dios les dijo que entendía el problema, y que se encargaría de bajarle los humos al abusivo Murciélago.  Lo llamó a su presencia, y cuando llegó, Dios le dijo al animalillo:

- Pequeño, me he enterado de que has abusado de mis regalos para fastidiar a los demás animales, y por ello te daré algo que se me había olvidado darte: una falla.  Así como Tigre odia el agua, y los peces no pueden respirar el aire fuera del agua, y Tortuga es muy lenta, ahora te daré a tí también algo para equilibrar tus regalos: desde ahora en adelante, la luz dañará tus ojos, y te dejará ciego.

De inmediato a Murciélago le comenzaron a doler los ojos por la luz del día, y salió volando rápidamente.  Como volaba a ciegas, sin ver por dónde iba, se dió de frente contra un árbol, aplastándose la nariz.

Es por eso que el murciélago, único mamífero que vuela, vive de noche, y no soporta la luz del día.  Tiene la nariz aplastada contra la cara por ese gran golpe que se dió hace muchísimo tiempo.  Pero lo bueno es que, como solo sale de noche a comer, momento en el que los demás animales duermen, ya no los fastidia.


Gorka Siverio

martes, 2 de abril de 2013

Psicosis



Psicosis (Psycho, en inglés) es una película de terror y suspenso dirigida por Alfred Hitchcock, que se ha convertido en un clásico del cine, y que catapultó a Norman Bates (y a su mamá) al salón de la fama de los más terroríficos asesinos.

Así, de memoria, la película comienza con alguien robando dinero y saliendo a escape.  La chica llega a un hotel, donde se registra con un nombre falso para pasar la noche.  Mientras se ducha, la anciana dueña del hotel la asesina, y al darse cuenta de ello su hijo entra a la habitación a limpiarla por completo, y deshacerse del cuerpo de la chica y sus pertenencias.

El novio y la hermana de la chica deciden ir a buscarla, y para ello contratan a un investigador privado.  El hombre sigue las pistas hasta dar con el hotel donde la chica murió, pero la anciana lo asesina también.

El novio, gracias a los informes del investigador, se acerca al hotel, pero no ve a nadie.  Preguntando en el pueblo, le dicen que la anciana murió hace años, lo cual no concuerda con lo que el investigador le dijo.

El novio y la hermana van al hotel y se registran en una habitación.  Mientras él distrae al hijo, ella va a la casa de la anciana para buscarla.  Mientras el hijo aturde al novio con un golpe en la cabeza, la hermana descubre el cadáver momificado de una mujer -la anciana madre-.  Una "mujer" le ataca, pero el novio llega a tiempo, y entre los dos detienen a la persona, que realmente es el hijo de la anciana.

Al final, un psiquiatra examina al hijo, e indica que el mismo tiene problemas mentales: el recuerdo de su madre se ha apoderado de una parte de su mente, lo que le permite "hablar" con ella, llenando al mismo tiempo los dos roles.  Conservaba la ilusión de que su madre vivía, y para apoyar eso comenzó a pensar y hablar por ella, a caminar usando su ropa.  En general, la personalidad de la madre muerta era la personalidad dominante, y realmente nunca fue solamente el hijo.

Díganme si eso no es una locura fea?

* * *


Venezuela (República Bolivariana de Venezuela, en socialista) es un país donde la seguridad y la economía se han convertido en temas terroríficos, sobre todo mientras estuvo dirigida por Hugo Chávez, lo cual lo catapultó a él (y a sus seguidores) al salón de la fama de los más terroríficos gobernantes.

Así, de memoria, la historia contiene a mucha gente robando dinero, pero no salen a escape, sino que se quedan gobernando, sin dar explicaciones de nada.  Un comandante llega al gobierno, donde se registra con unos planes falsos para pasar solo un período presidencial.  Mientras gobierna como dijo que no lo haría, su grupo asesina mucha gente, pero están tan sobrados que ni se molestan en ocultar nada: sencillamente lo niegan, y ya está.

Un flaco y otros panas deciden ir a pararlo, y para ello hacen reuniones y marchas.  La gente sigue a esos líderes, pero el gobernante hace caso omiso, se burla y tal, y pone a la gente en contra de la gente, hasta que se comienzan a asesinar.

Algunos periodistas de otros países se acercan al nuestro, pero no los reciben, o los ignoran y ya.  Notan que lo que dice el gobernante no concuerda con lo que hace, pero se tienen que volver a sus países y aquí no ha pasado nada.

El flaco y sus panas van a las elecciones y se registran como candidatos.  Gracias a la religión que el gobernante ha erigido a su alrededor, no logran hacer pero nadita, incluso a pesar de que la situación va claramente a peor.  Sin embargo, el gobernante se enferma, y mientras sus seguidores más cercanos nos distraen, se va a otro país a curarse, porque no confía en sus propios hospitales y médicos.

Días después, la noticia de la muerte del gobernante sacude al país.  Sin embargo, dicha muerte está llena de malentendidos, pues los hechos parecen sugerir que sus seguidores más cercanos, que ahora son los gobernantes, han estado mintiendo sobre fechas y lugares, incluso llegando a falsear tomas de decisiones.  Incluso presidentes de otros países vienen a presentar sus respetos, y se van asombrados del secreto que ven.  Pero como los seguidores del gobernante anterior siguen aturdidos, no ven nada de eso, sino que transfieren su amor por el muerto al nuevo representante.

Incluso ahora, que ya los nuevos gobernantes aceptaron que el anterior gobernante murió, se niegan a dejarlo ir.  El recuerdo del gobernante anterior se ha apoderado de sus mentes, lo que les permite "hablar" con él.  Según ellos, el gobernante anterior los sigue guiando, se ha encargado de lograr hasta que elijan a un Papa (no recuerdan que dicho Papa es enemigo de la mejor amiga del gobernante anterior).  Conservan la ilusión de que el gobernante anterior aún vive, y han comenzado a hablar como él, a caminar usando su ropa, a presentarse usando sus ademanes; no diré que a pensar como él, porque de pensar no son capaces.  Las fotos que salen en los afiches de campaña no son los del nuevo gobernante, sino las del muerto.  En general, la personalidad del gobernante muerto era la personalidad dominante, y ninguno de sus seguidores más cercanos vale para gobernar, pero aprovecharán el amor del pueblo por un recuerdo para seguirse imponiendo, sin importar las capacidades que tengan para dicho cargo.

Díganme si eso no es una locura fea?


PD: Gracias a Javier Hernández por la idea.

PPD: Pendientes de los links en el texto, que no tienen pérdida!