viernes, 24 de junio de 2011

En mi imaginación



En mi imaginación yo veo un mundo justo.
Todo el mundo vive allí en paz y honestidad.
Sueño con almas que son siempre libres,
como las nubes que vuelan,
llenas de humanidad hasta el fondo del alma.

En mi imaginación yo veo un mundo brillante.
Incluso la noche es menos oscura allí.
Sueño con almas que son siempre libres,
como las nubes que vuelan.

En mi imaginación existe un viento cálido,
que sopla en las ciudades, como un amigo.
Sueño con almas que son siempre libres,
como las nubes que vuelan,
llenas de humanidad hasta el fondo del alma.


(Traducción libre de "Nella Fantasia", una canción italiana de Ennio Morricone y Chiara Ferraù. La conocí cantada por Sung-bong Choi en Korea's Got Talent).


Hoy voy a ser bipolar. Me voy a tomar solamente una azul y una verde.

Jesús salva. Todos los demás reciben daño completo... -- Slashdot

jueves, 23 de junio de 2011

Historias cruzadas



Escuché sus pasos resonando por las escaleras antes de verla por primera vez. El amortiguado resonar de mis audífonos no lograron ocultar los latidos de ese corazón en su lento pero seguro resonar mientras se acercaba a mí.

Apenas consciente de lo que hacía, volteé justo en el momento en el que ella emergía de las escaleras, segura en su ser como si fuera una estrella de cine mientras se movía por la alfombra roja de un estreno, sonriendo a todos y a nadie al mismo tiempo.

No era bonita. No tenía nada digno de mención, nada que me hiciera voltear a verla una segunda vez, nada que me atrajera. Pero lo hizo. Quizás fuera esa seguridad con la que se deslizaba en su andar, o quizás algún tipo de energía interna que solamente yo podía sentir, pero el caso es que me quedé viéndola fijamente mientras se acercaba a mí.

Su mirada se posó en la mía y me poseyó sin apenas rozarme. Sentí físicamente esa mirada, y espero poder decirle a mis nietos que estuve a la altura, que no flaqueé, que no desvié la mirada ni puse cara de tonto, que no solté ni una vergonzosa lágrima. No quedó constancia de mi proceder, excepto quizás en su recuerdo, y si hablamos con total sinceridad, ya el solo decir eso es pecar de un orgullo totalmente injustificado: quizás no fuí para ella más que un mueble por el que su mirada tenía que pasar forzosamente mientras seguía su camino.

Nuestros ojos se separaron, nuestra mirada compartida se desvaneció en el tiempo, y ella siguió su camino y yo el mío. Me concentré de nuevo en la computadora en la que, momentos antes de verla por primera -y única- vez, estaba escribiendo esta historia, y ella se fué a seguir escribiendo la suya, o quizás solamente a seguir inspirando a otras personas a escribir sobre ella, exactamente como hizo conmigo.

Dudo mucho que ella conozca con cuántas vidas está entrelazada la suya. Y si somos sinceros, dudo que le importe. Sinceramente, a mí tampoco me importa en lo más mínimo. O bueno, si somos sinceros, con excepción es esa vez que su camino y el mío se cruzaron: no le importó a nadie, excepto quizás a tí que acabas de terminar de leer esto, juntando un ratico tu vida, tu camino, tu historia, con la mía...

Y con la de ella...


Todo comienza con una decisión...

Te despiertas una mañana, y piensas "Qué pasó? A dónde se fué todo tan rápido? Hay muchas cosas más que quiero hacer!" (...) Simplemente porque la gente envejezca no quiere decir que abandonen sus sueños o su habilidad para hacer cosas.
-- Sylvester Stallone

El placer no está en follar. Es igual que con las drogas. A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas; bueno…, no es que no me atraigan, claro que me atraen, ¡me encantan! Pero no me seducen, me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer. Conocer, poseer, dominar, admirar. La mente, Hache, yo hago el amor con las mentes. Hay que follarse a las mentes.
-- Dante (Fuente: marciiana, vía brryanda, vía May)

lunes, 6 de junio de 2011

Bajo un dulce resplandor...



Estábamos lidiando con el mismo dolor,
sólo la luz de la luna
estaba viendo nuestros frágiles seres.

Estoy siempre dispuesta a decir cosas
que no son lo que pretendo,
y lo lamento más tarde.
Soy torpe,
pero siempre me perdonas.

Cómo puedo transmitirte esto?
Quiero enviar este sentimiento a tu lado:
"Te quiero, te quiero",
porque ya no puedo ponerlo en palabras.

Ahora,
en la esquina de esta habitación,
donde no había nadie más alrededor,
nos besamos
como si fuéramos a lamernos las heridas.

Deseo que nuestro calor nos pueda fundir
y detener el tiempo para siempre.


(Traducción libre de uno de los endings de "HOTD - High school of the dead". Creo que se titula "Under The Honey Shine").


Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.

Solamente hay una única forma de tener un matrimonio feliz... y en cuanto sepa cuál es, me volveré a casar! -- Clint Eastwood

Me he vuelto más cínico a medida que he ido envejeciendo. Nada de todo lo que te prometieron cuando eras un joven se llega realmente a cumplir. -- Sylvester Stallone

domingo, 5 de junio de 2011

La soledad de los muertos



Una vez que el dolor se disipa,
de las yemas brota la oscuridad y comienza a crecer.

Estoy en un mundo que se ha reducido a ruinas;
yo había perdido mi camino hacia el mañana,
pero una voz me guía y debo protegerla.

Cuando juré que nunca volvería a llorar de nuevo,
liberé mi corazón de sus cadenas
y cogí una hora quemada,
una hora que se derretía en mi corazón de fuego.

Como mis dedos tiemblan,
estoy convencido de colocarlos en mi pesado gatillo negro
y convertir mi vida en un disparo al aire.


(Traducción libre de uno de los endings de "HOTD - High school of the dead". Creo que se titula "Cold Bullet Blues").


Al lugar donde has sido feliz
es mejor que no trates nunca de regresar.
-- Miguel Ríos (El blues de la soledad)

martes, 31 de mayo de 2011

Linaje de Honor



Con las piernas temblando por el dolor y el cansancio, la ladrona subió de forma vacilante las polvorientas escaleras de piedra, en dirección a la luz que indicaba la salida del laberinto...

En mala hora, pensaba confusamente Yasuri, había aceptado acompañar a su grupo en el descenso hacia el Laberinto del Abismo: desde que entraron al mismo se habían perdido irremisiblemente, y no habían hecho sino tratar de escapar de los demonios que pululaban por los interminables pasillos del maldito laberinto.

Vio a varios de sus amigos morir a manos de esos demonios, y sabía que era más por suerte que por habilidad que había logrado sobrevivir tanto... hasta que la suerte la había abandonado, y se separó por error de los pocos sobrevivientes.

Cansada, herida, abatida y sin esperanzas, ya no tenía idea de cuánto tiempo llevaba vagando por el laberinto. Llegado un momento, la fiebre se apoderó de ella, y aún cuando las paredes hubieran sido diferentes entre sí, no habría podido reconocerlas.

La realidad se difuminó entre escenas del pasado... Vio a su madre al momento de venderla al mercader que la llevó lejos de su casa. Se vio en las calles de Aden, robando frutas del mercado para poder sobrevivir. Escuchó de nuevo los gritos de desprecio que le habían dirigido en toda su vida: escoria, bazofia, ladrona, asesina...

Qué sabían ellos? Qué conocían ellos de las penurias que una niña podía pasar en las calles de una gran ciudad, sin nadie que la cuidara? Quiénes eran ellos para juzgar las cosas que ella había aceptado hacer solo para poder llenar con el contenido de un plato caliente a su hambriento estómago?

Ahora, al menos, el fin de sus sufrimientos estaba cerca. Sabía que no sobreviviría mucho más en estas catacumbas.

Castigada por esas imágenes, por esos pensamientos, su cerebro apenas registró el soplo de aire fresco, y el leve cambio en la penumbra del laberinto, que señalaban sin error la salida del mismo. De repente, sin saber por qué, una nueva oportunidad se abría ante ella. Las promesas de lágrimas de alegría apenas le permitían ver la puerta que la sacaría de ese infierno...

- Auxilioooo...

Una expresión de desolada sorpresa se pintó en el rostro de Yasuri. Ese grito podía haber sido de Maxell, o quizás hasta de Brisingr, no estaba segura, pero con certeza debía ser de alguno de los miembros de su clan que aún no habían escapado... ni habían muerto.

El grito se repitió, esta vez más desesperado, y casi completamente cubierto por los gruñidos de demonios cercanos: seres de pesadilla que apretaban el cerco alrededor de sus presas...

Una lágrima de desesperación rodó por la mejilla de Yasuri, y en su camino se fué tiñendo del rojo de su sangre y del negro de la suciedad que tiznaba su rostro. Tenía la salida ahí, al alcance de la mano! La salvación! Qué maldita broma del destino era esta?

Quién la culparía por irse, por salvar su vida? No tenía sentido arriesgar su pellejo. Seguramente cuando lo encontrara, si es que lo encontraba, no quedarían más que despojos, y sería ella la que tendría que luchar por su vida mientras trataría de alcanzar de nuevo la relativa seguridad de esta vía de escape.

Quién la culparía...? Quién lo sabría...?

...

Ella.

Un entrecortado suspiro surgió de sus labios. Este era el momento en el que callaría a todas esas voces que la atormentaban. Quizás moriría, pero lo haría como lo que en verdad era. Y si sobrevivía, podría caminar el resto de su vida con la frente en alto.

Se pasó un mugriento brazo por su rostro, secando sus lágrimas, y esbozó una triste sonrisa. Se secó la sangre de sus manos y de las empuñaduras de sus dagas en las perneras de sus pantalones, y las agarró con firmeza.

Luego, dió un paso.

Con las piernas firmes por el orgullo y la determinación, la heroína bajó con firmeza las polvorientas escaleras de piedra, en dirección al interior del laberinto...


Es de esas cosas de las que trata Rocky: orgullo, reputación, y no ser solamente otro vago del vecindario. -- Sylvester Stallone

Las opiniones son como los culos: todo el mundo tiene una. -- Clint Eastwood (The Dead Pool)