miércoles, 30 de junio de 2010

Jesús verbo, no sustantivo


Ayer, Jesús afinó mi guitarra y agudizó mis sentidos...
Me inspiró.
Papel y lápiz en mano,
apunto la canción y me negué a escribir.
Porque hablar y escribir sobre Jesús es redundar,
sería mejor actuar.
Luego, algo me dijo
que la única forma de no redundar es decir la verdad.
Decir que a Jesús le gusta que actuemos, no que hablemos.
Decir que Jesús es más que cinco letras formando un nombre.
Decir que Jesús es verbo, no sustantivo.


Jesús es más que una simple y llana teoría,
¿qué haces hermano leyendo la biblia todo el día?
Lo que ahí esta escrito se resume en amor, vamos ve y practícalo,
Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo.

Jesús es mas que un templo de lujo con tendencia barroca,
El sabe que total a la larga esto no es mas que roca,
la iglesia se lleva en el alma y en los actos no se te olvide,
que Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo.

Jesús es más que un grupo de señoras de muy negra conciencia,
que pretenden ganarse el cielo con club de beneficiencia,
si quieres tú ser miembro activa tendrás que presentar a la directiva,
tu cuenta de ahorros en Suiza y vínculos oficiales.

Jesús es más que persignarse, hincarse y hacer de ésto alarde,
El sabe que quizá por dentro la conciencia les arde,
Jesús es más que una flor en el altar salvadora de pecados,
Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo.

Jesús convertía en hechos todos sus sermones,
que si tomas café es pecado dicen los mormones,
tienen tan poco que hacer que andan inventando cada cosa,
Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo.

Jesús no entiende por qué en el culto le aplauden,
hablan de honestidad sabiendo que el diezmo es un fraude,
a Jesús le da asco el pastor que se hace rico con la fe,
Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo.

De mi barrio la más religiosa era doña Carlota,
hablaba de amor al prójimo y me ponchó mas de cien pelotas,
desde niño fui aprendiendo que la religión no es más que un método,
con el título "Prohibido pensar" que ya todo está escrito.

Me bautizaron cuando tenía 2 meses y a mi no me avisaron,
hubo fiesta piñata, y a mi ni me preguntaron,
bautízame tu Jesús, por favor, así entre amigos,
se que odias el protocolo, hermano mío.

Señores no dividan la fe, las fronteras son para los países,
en este mundo hay más religiones que niños felices,
Jesús pensó "me haré invisible para que todos mis hermanos,
dejen de estar hablando tanto de mí y se tiendan la mano."

Jesús, eres el mejor testigo del amor que te profeso,
tengo la conciencia tranquila, por eso no me confieso,
rezando 2 padres nuestros el asesino no revive a su muerto,
Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo.

Jesús no bajes a la tierra quédate ahí arriba,
todos lo que han pensado como tú hoy están boca arriba,
olvidados en algun cementerio, de equipaje sus ideales,
murieron con la sonrisa en los labios,
porque fueron verbo y no sustantivo.


(Letra de "Jesús verbo, no sustantivo", de Ricardo Arjona).


Ricardo Arjona debería indemnizar a cada hombre que ha pasado roncha gracias a su canción "Dime que no". -- Tweet de @Ciudadbizarra

Conocimiento de un lenguaje y su API no te hace un desarrollador, igual que conocimiento de anatomía no te hace un doctor. -- Tweet de @KentBeck

Cuando se está muy cómodo y canchero; cuando se aprenden las mañas para no perder el equilibrio de cualquier oficio; cuando se está seguro y tranquilo (como estaba yo en El Comercio, en Radio Capital, en la casa de mi mamá), uno indefectiblemente se aplatana, se conforma, se convierte en un finísimo artista de la mediocridad. -- El diario privado de RC (Días de Radio)

domingo, 13 de junio de 2010

Tito el Bárbaro


Tito, el Bárbaro, observó desde la colina donde estaba su choza a las dos bandas de forajidos que se acercaban por el camino. Otras veces las había visto acercarse, y sabía que no presagiaban nada bueno.

Observó con desaliento que una chica, la encargada bonita de la taberna de la esquina, donde su papá le compraba esas bebidas achocolatadas que tanto le gustaban, estaba en el camino hablando con una amiga, y no se había dado cuenta del peligro que corría.

No, eso mejor no. Los bárbaros no toman chocolate. Y, puestos a pensarlo, seguramente sus papás no les compran bebidas. Mejor, que sea "donde Tito acostumbraba a ir a tomar cerveza enana, y a pelear con sus amigos los bárbaros". Eso es lo que hacen los bárbaros...

Tito descolgó su enorme espada de los soportes que había hecho especialmente para ella, usando huesos de dragones que él mismo había matado, y se la colgó en su espalda. Iría a ayudar a la tabernera, y era mejor estar preparado para cualquier eventualidad...

Abrió la puerta de su choza y atravesó corriendo el camino, justo en el momento en el que las dos bandas comenzaban a luchar entre ellas, lanzándose dagas, flechas y hechizos. Tito el Bárbaro esquivó ágilmente las flechas que repiqueteaban a su alrededor mientras se acercaba a la chica, para protegerla. Ya antes había desviado flechas con su espadón, casi casi como lo hacía el malo de El Rey Escorpión.

Le gustaba mucho esa película. Su papá le había dicho que le iba a conseguir otra, en un DVD quemado, que se llamaba Willow. Su papá decía que a él le había gustado mucho cuando la vió, teniendo poco más de la edad de Tito.

Lo que Tito no sabía era que, si bien los espadones pueden parar flechas imaginarias, las espadas de plástico no pueden parar una bala de verdad. Su papá no podría mostrarle la película de la que le había hablado, ni llevarlo de nuevo a tomar chocolate. Esa fué la última pelea de Tito el Bárbaro, una muerte más en una guerra sin fin.


La vida es una tragedia para aquellos que sienten, y una comedia para aquellos que piensan. -- Dicho egipcio

Hemos crecido con la televisión haciéndonos creer que un día seremos millonarios, deidades del cine y estrellas de rock. Pero no lo seremos. -- Fight Club

martes, 1 de junio de 2010

Un orgasmo...


Un orgasmo no es un algo, sino un todo mayor a la suma de sus partes...

Un orgasmo es, primero, la anticipación, el deseo, las ganas que desbordan, que salen por cada poro de tu piel, que te llenan de sensibilidades aún antes de que sus dedos te toquen. Es ese doloroso placer divino de disfrutar la negación, de alargar la espera de aquello por lo que no quieres seguir esperando.

Un orgasmo es, luego, el momento, el sentir, el notar como te vas fusionando poco a poco, cómo te fundes en esa persona, cómo esas ganas que han ido creciendo salen en desbandada de tí. Es ese punto explosivo en el que todos volvemos a nacer, o morimos por un momento; ese instante que es el único en el que estamos realmente vivos.

Un orgasmo es, por último, la tristeza del momento pasado, ese momento en el que morimos de vacío, en el que sentimos que a pesar de haber comido el dulce fruto del sexo, nuestro hambre sigue rugiendo; es el dolor sordo que te llena cuando sabes que el momento pasó, que no es ahora; es la desesperación de saber que lo siguiente será ver como se pone la ropa y se marcha...


(Originalmente publicado como comentario al post Cuentos eróticos de orgasmo, de Erotómana).


No hagas algo porque tengas miedo. Hazlo porque no lo tienes. -- Least I Could Do

Las cosas nunca son de la forma en la que las recuerdas... -- Beast Boy (Teen Titans)

martes, 18 de mayo de 2010

Así son las cosas en Caracas...


A pesar de la cola típica de la hora, Margarita iba sonriendo por la autopista, rumbo a su casa. El aire acondicionado la mantenía a salvo del bochorno de la época, y la música la aislaba de los cornetazos y los improperios de los choferes a su alrededor.

Así son las cosas en Caracas...

La casi hora completa que le tomaba llegar de su casa al trabajo, o devolverse, como estaba haciendo ahorita, era unas veces un suplicio; otras, como hoy, era su momento personal, su ratico a solas con ella misma, donde ordenaba sus pensamientos y pasaba lista a su crecimiento del día. El venezolano es tan adaptable, que hasta de una cola termina sacando algo bueno, vale!

Así son las cosas en Caracas...

Margarita sintió más que ver la presencia del motorizado a su lado. Volteó, presintiendo lo que vería antes de verlo: una cara odiosa le sonreía desde el otro lado del -ahora lo concientizaba- delgadísimo vidrio, mientras una mano odiosa le hacía señas, con la pistola que sostenía, de que bajara el vidrio.

Así son las cosas en Caracas...

- Hola, mami -le dijo el desadaptado, con un deje de urgencia, cuando ella, obediente, bajó la ridícula pared transparente que había sido su única protección contra el mundo exterior-. Me das ahora mismo el reloj, las sortijas y la cartera! -Margarita, con una expresión que oscilaba entre el susto, la sorpresa y la arrechera, procedió lentamente a entregarle lo que le había pedido. No quería pasar a formar parte de los obituarios del día siguiente, solamente por haberse negado a darle al malparido ese la sortija de ingeniería que tanto le había costado a ella merecer y a su abuela regalarle.

Así son las cosas en Caracas...

- Gracias, cosita rica! -se despidió el motorizado. Aún hizo ademán de meter la cabeza al carro para robarle un beso a Margarita, pero la expresión de indignación de la mujer debió ponerlo a dudar, porque metió las cosas en un morral que llevaba al hombro, y arrancó de inmediato, muerto de la risa.

Así son las cosas en Caracas...

Margarita se quedó de una pieza. En un par de segundos, pasó del terror casi absoluto, que amenazaba con paralizarla o -peor aún- convertirla en una catarata de lágrimas, a una rabia fría que la vació de emociones.

Se agachó bajo su asiento, y sacó la pistola que Roberto guardaba allí. "Por si acaso, amor", le había dicho. Ella no había estado de acuerdo con que Beto tuviera ese monstruo de metal en la camioneta, pero había terminado olvidándolo.

Hasta este momento.

Margarita se bajó del carro. Horas después, en la soledad de su casa, recordaría la escena como vista desde afuera de su cuerpo: abrió la puerta con absoluta calma; apoyó sus manos, con la pistola en ellas, en el hueco que la ventana había cerrado antes, y disparó.

El motorizado no había podido recorrer ni un centenar de metros cuando la bala le impactó en la espalda, destrozando completamente parte de su columna. Como un muñeco roto, salió disparado de la moto, que terminó estrellándose contra la isla que separaba los canales de la autopista.

Un silencio sepulcral descendió sobre la escena. Con lentitud, con parsimonia casi gatuna, Margarita caminó la distancia que la separaba del motorizado que se movía espasmódicamente en el piso, como una tortuga que hubiera quedado trabada con algo, o un perro callejero que estuviera sufriendo de pesadillas durante su sueño.

Al llegar a su altura, Margarita apuntó a la cabeza del motorizado, y apretó el gatillo una, dos, tres veces...

Las ruedas de la moto seguían girando.

El cuerpo del motorizado dejó de moverse.

La mujer se agachó y sacó del morral del motorizado las cosas que éste le había quitado minutos antes, cuando aún malgastaba el oxígeno del mundo al respirar. Volvió a su camioneta con la misma calma de antes, y lanzó sus cosas al asiento del copiloto.

Luego, se agachó al lado de la camioneta, y vomitó...

Cuando las piernas volvieron a obedecerle, Margarita subió a su vehículo, y continuó su viaje. Temblaba de pies a cabeza, y fué un milagro que no chocara. Realmente, nunca supo con certeza cómo había realizado el viaje a su casa.

Esa noche, Margarita lloró por lo que había hecho. Esa noche, un ladrón no completó su ronda, no llegó a su casa. Esa noche, muchos choferes les contaron a sus familias la increíble historia de la que habían sido testigos, colocando a la mujer como una heroína, que había hecho lo que todos ellos habían deseado hacer alguna vez en la vida.

Según ellos, así deberían ser las cosas en Caracas...


- Dios mío! Es usted brutal!
- Una persona u otra tiene que serlo, enfrentándose así con lo peor. No sabe usted hasta qué punto tal práctica centra nuestro centro nervioso. Inmediatamente comienza una a sentirse confiada, a pensar en que todo no será tan terrible como lo imaginado en un principio.

-- Agatha Christie (El misterio de Pale Horse)

Cuando una historia decide ser contada no hay dios que la detenga. Es como si tuvieran vida propia y, hartas de permanecer ocultas, tergiversadas, hundidas en el pantado de las medias verdades, se valen de cualquier medio, con una habilidad asombrosa, para llegar a los oídos de quienes las tienen que escuchar. No hay escapatoria. -- Mónica Montañés (Desconocidos)

miércoles, 12 de mayo de 2010

Ratatouille


Para los franceses, el Ratatouille (de hecho, creo que es LA Ratatouille) es una comida, un plato de vegetales guisados. Para el resto del munto, Ratatouille es una película de Disney sobre una rata cocinera.

Para mí, Ratatouille es un recuerdo...

En la película, para los que no la han visto, una rata lucha por su sueño de ser cocinera, y termina conquistando el paladar del más estricto crítico literario gracias a un plato totalmente típico y común -me imagino que lo más parecido para los venezolanos sería decir "Haré un platillo especial, único, delicioso... Una arepa!"- llamado Ratatouille. El plato está preparado con tantas ganas, que le despierta al crítico el recuerdo de cuando su madre se lo preparaba, de chico.

Les ha pasado eso? Un alimento -o una bebida, o una situación- les ha abierto una ventana de recuerdos a su niñez?

En mi caso, el Ratatouille no es una arepa. Si tuviera que pensar en qué platillo me lleva a la niñez, diría que es la ensalada de sardinas, tomate y cebolla que los hombres de la casa preparaban cuando tenían que encargarse de la cocina (abres una lata de sardinas, cortas en pedazos tomates y cebollas, y echas todo en un pote. Alimento de campeones), o el chocolate de mi Abuela. También recuerdo las instrucciones de mi Aitite para hacer "caldo magi" (no Maggi), como lo llamaba, o arroz (tres de agua, una de arroz. Si lo quieres más o menos seco, le dejas de echar más o menos agua), o el perico de mi mamá, pero creo que la pelea por el premio está entre las sardinas y el chocolate.

Soy de la opinión, como nombré arriba, de que nuestro Ratatouille no tiene por qué ser una comida. Puede ser una bebida (Toddy? 3 en 1?), una situación (Ir al Junquito? Jugar videojuegos con mi hermano todo un fin de semana? Noche de Rol? Una tarde lluviosa viendo tele, calentico en tu casa?), un olor (caca de conejo... No pregunten), un objeto (un Lego, la lupa de mi Aitite, el tanque de mi papá. Pueden preguntar), un Libro (Tarzán, casi cualquiera de Julio Verne), una película (El Zorro y el Sabueso, Colmillo Blanco, La Guerra, Los Increíbles), un juego (Sospecha, Monopolio, Ajedrez, Dominó, Stop (el de papel y lápiz, no el "Un, dos, tres, pollito inglés"!), la Ere, y por supuesto Imperio Cobra), o casi cualquier otra cosa...

...Casi cualquier otra cosa que nos lleve, aunque sea por un instante, de vuelta a esa época en la que lo más importante era llegar a la hora apropiada para poder ver las comiquitas; en la que hacíamos merienda; en la que todo problema parecía que sería el fin del mundo, y realmente se olvidaba al día siguiente; en la que con "sana, sana, colita de rana" se curaban todos los males; en la que hicimos una casa del árbol, o la hubiéramos hecho de haber tenido un árbol cerca; en la que éramos inmortales, en la que soñábamos, en la que éramos felices...

Sé que tienes al menos un Ratatouille, aunque no te hayas dado cuenta hasta ahora... Quieres compartirlo con nosotros?


Él dijo "Hijo, puedes tocarme en tu piano un recuerdo? No estoy seguro de cómo suena, pero es triste y dulce, y me lo sabía completo cuando aún vestía como un hombre joven. -- Billy Joel (Piano Man)

Si un Peón llega a la última fila de un tablero de Ajedrez, lo puedes promocionar a Caballo, a Torre, a Alfil, pero normalmente lo promocionas a Dama (Reina). Eso quiere decir que, si un soldado se esfuerza mucho durante su carrera militar, su premio al final será que su Rey se case con él? De ahí es que salían las reinas en la Edad Media? O es una analogía de que el común de los mortales, al llegar a viejo, deja de ser machito? Casualidad o mensaje escondido? Será que le paso la idea a Dan Brown? -- Gorka