martes, 12 de mayo de 2009

Aitite


La silueta se acercó y, durante unos instantes, lo miró con aquella ternura infinita que sus años de muerto no habían extinguido. Con sus manos heladas le tocó las mejillas. Se inclinó y le dió un beso en la frente.

- Akún -sollozó Pag Li, sintiéndose de pronto el ser más desamparado del universo-. No te vayas, no me dejes solo.

Y se apretó al regazo de su bisabuelo.

- No llores, pequeño. Aquí estoy.

Lo meció con suavidad, acunándolo dulcemente contra él.

- Tengo miedo, abuelo. No sé por qué tengo tanto miedo.

El anciano se sentó a su lado y le rodeó los hombros con un brazo, como cuando Pag Li era niño y se reclinaba en su pecho a escuchar las hazañas de aquellos héroes legendarios.

- Recuerdas cómo conocí al apak Martí? -le preguntó.

- Me acuerdo -contestó enjugándose las lágrimas-, pero cuéntamelo otra vez...

Y Pag Li cerró los ojos, dejando que su memoria se fuera llenando con las imágenes y los gritos de batallas olvidadas. Y poco a poco, abrazado a la sombra de su bisabuelo, dejó de sentir hambre.


(Sacado de La isla de los amores infinitos, de Daína Chaviano)


Desafortunadamente, todos nosotros éramos demasiado jóvenes para comprender. -- Articulate (Touching from a distance)

No pretendas que te olvide. -- Gloria Estefan (Mi buen amor)

Te voy a dar el mejor consejo que te hayan dado en tu vida: sea de lo que sea que estemos hablando, persiste hasta que lo logres, practica hasta que lo domines. No te rindas antes de tiempo, y nunca te excuses en que es imposible. -- Gorka

2 comentarios:

moni dijo...

Ya dejaremos de sentir hambre algun dia.

Capochoblog dijo...

Un golpe a la conciencia...

Besos.