martes, 20 de diciembre de 2011

La gente no es mala...



- Es que la gente es mala.
- Mala no –objetó Fermín-.  Imbécil, que no es lo mismo.  El mal presupone una determinación moral, intención y cierto pensamiento.  El imbécil o cafre no se para a pensar ni a razonar.  Actúa por instinto, como bestia de establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo, con perdón, a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por color, por creencia, por idioma, por nacionalidad o, como en el caso de Don Federico, por sus hábitos de ocio. Lo que hace falta en el mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes.


(Sacado de "La Sombra del Viento", de Carlos Ruiz Zafón.  Dependiendo de la edición, está en la página 155 o en las 186-187).


Si no haces nada, lograrás no cometer errores.  También lograrás quebrar.

La diferencia de un niño con un adolescente y las diferencias de un adolescente con un adulto.
¿Sabemos cuáles son?
El niño no distingue, a menudo, el bien y el mal.
El adolescente si los distingue, pero "adolece" de criterio para escoger.
El adulto debe distinguir bien ambas cosas.

El destino suele estar a la vuelta de la esquina.  Pero lo que no hace es visitas a domicilio.  Hay que ir a por él. -- Carlos Ruiz Zafón (La Sombra del Viento)

sábado, 10 de diciembre de 2011

Carta abierta a mi futura ex mujer



Ser feliz es un problema de coraje. Es imposible ser feliz prescindiendo del amor. El hombre tiene miedo al amor porque tiene miedo de ser él mismo. No es fácil tener coraje. No puede ser que el código competitivo en que hemos sido entrenados nos haya inculcado tanto miedo al fracaso que ni siquiera se intente el triunfo.


(Extracto del ensayo "Carta abierta a mi futura ex mujer", de Dalmiro Saenz. Gracias a May_Resh (y a media internet) por compartirlo).


Quiero aventuras que al mundo asombren,
un gran amor quiero encontrar,
que feliz a mí vendrá
y me entienda de verdad,
quiero mucho más que un simple plan.
-- Bella (La Bella y la Bestia, de Disney)

lunes, 21 de noviembre de 2011

Una historia sobre Paz



Terminé de escribir mi último post en mi blog, y quedé con una sonrisa idiota en el rostro. Es que me encantaba encontrarme con Paz.

Ella era un personaje que había creado unos meses atrás para una historia de fantasía en un universo alterno, un mundo similar a la edad media real pero con magia, idéntico a tantos otros mundos creados por escritores antes de mí. Era una chica dulce, de largos cabellos color miel, y unos melancólicos ojos del color de la madera de los fresnos jóvenes que habían en mi pueblo. Normalmente usaba una túnica gastada, de un indefinido tono entre verde y gris, que no hacía sino resaltar con su sencillez su belleza.

Para ser alguien a quien no había visto nunca, podía describirla muy bien...

En la historia Paz tenía la habilidad de comunicarse con las plantas, y poseía unas habilidades curativas muy buenas gracias a la mágia druídica que había heredado de su madre, quien había muerto al nacer ella. Su padre, el herrero del pueblo, era un hombretón que escondía bajo su gruñón exterior un corazón de oro, rajado por la muerte de su esposa, a quien aún amaba. Solamente Paz sabía cómo acercarse a él, y solo por ella latía ese corazón.

Para ser alguien a quien no conocía, ella me importaba más que cualquier ser vivo... En ella había puesto todo lo bueno que alguna vez pensé que podría encontrar en una sola persona.

Desde que la conocí... desde que la creé... siempre fue mi personaje favorito. Ni siquiera Lox, el atolondrado guerrero que era el verdadero protagonista de la historia me había gustado tanto como esta inofensiva chiquilla que se había vuelto parte importante del grupo de aventureros que luchaba, mitad por convicción y mitad porque no les quedaba de otra, contra el dominio del malvado ser que estaba destruyendo los pueblos de la nación de Arrakis.

Todos mis lectores, esos mismos lectores que me aplaudieron la brillantez del primer cuento que escribí sobre ese grupo, esos que me insistieron para que continuara la historia, y la continuara, y la continuara, esos mismos lectores eran los que me preguntaban cuándo me decidiría a -por fin- hacer que Lox y Paz fueran pareja. Ellos no sabían que, de solo pensarlo, me desesperaba: cómo entregarla a los brazos de otro hombre cuando era yo quien ansiaba dormir entre sus brazos, y calmar sus temores de chiquilla cuando los truenos de una tormenta nocturna no la dejaran dormir?

Para ser alguien que no existía, era para mí más real que todo lo demás. Ella era lo único que importaba.

Poco a poco todo dejó de tener sentido. Paz era la chica de la que me había enamorado, solo que, a diferencia de las chicas con las que se conformaban mis amigos -los pocos que tenía-, ella jamás estaría en mis brazos. Jamás saldríamos a correr como dos perros sin dueño por la Colina del Amanecer, cerca de su pueblo. Nunca me mostraría la tumba de su madre, ni la tomaría de la mano mientras ella rezaba en silencio para que la naturaleza la recibiera de nuevo en su seno. Ni una sola vez escucharía su cantarina voz, o esa risa que -decían aquellos a los que yo mismo había creado- era capaz de llenar de esperanza hasta los corazones más vacíos.

Jamás podría decirle que la amaba, ni escuchar de sus labios -pues no podía ser de otro modo- que ella también lo hacía. Yo, señor y creador de su mundo, que podía hacer que ella me amara solo por el hecho de que yo la amaba a ella, jamás podría sacarla de allí para atraerla hacia mí, y calmar sus dudas y sus temores con un abrazo infinito.

Pero ya nada de eso importaba. Había terminado la última historia en la que ella aparecería, y ya la había publicado en el blog. Me recosté en la silla y pasé mi mano por mi cara, sobre la descuidada y crecida barba, sobre las ojeras, sobre mis caídos pómulos -había perdido mucho peso en esa época-, sobre mis cabellos lacios y grasosos por la falta de aseo, mientras mi boca seguía con la sonrisa estúpida pintada en ella.

Había sido una obra maestra matarla sin matarla. Había logrado que su pase al mundo espiritual -su "unión a la naturaleza", como lo había llamado en el cuento- fuera al mismo tiempo heróico, necesario, y tan pacífico como merecía una princesa como ella. Había sido un sacrificio; un sacrificio para salvar a su pueblo, a su gente, a sus amigos; y mientras la naturaleza consumía su cuerpo, ella se despidió de ellos asegurándoles que iba a un lugar mejor, a un mundo espiritual poblado por los tótems de las criaturas de la naturaleza, desde donde los seguiría cuidando como hasta ahora.

Lox cayó de rodillas, con una solitaria lágrima rodando por la misma mejilla donde el Barón Sangre le había hecho su herida característica; lloró en silencio por lo que había perdido sin tenerlo. Y mientras él lloraba, yo reía para mis adentros, porque las esperanzas que él había perdido ahora yo las había ganado.

Sin apagar el monitor de la computadora, levanté la pistola y la apunté hacia el lado de mi cabeza. Cerré los ojos un momento para una muda plegaria para que el mundo de sus espíritus y el de los míos fuera el mismo, y al terminar los abrí para leer una vez más su nombre en mi pantalla. Luego, apreté el gatillo.


Cuando dos personas se conocen y se enamoran, hay un súbito flujo de magia. La magia está presente de forma natural en ese momento. Tendemos a alimentarnos en ese flujo gratuito de magia sin preocuparnos de crear más cantidad. Un día nos despertamos y encontramos que la magia se fue. Nos apuramos para hacer que regrese, pero cuando lo hacemos normalmente ya es muy tarde, porque nos la hemos gastado toda. Lo que tenemos que hacer es trabajar muchísimo para crear más magia desde el comienzo. Es un trabajo duro, pero si podemos recordar hacerlo, aumentaremos muchísimo nuestros chances de hacer que el amor continúe con nosotros. -- Tom Robbins

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Spectro



Yo, en lo personal, escribo en el blog, leo libros, y juego varios video-juegos, sobre todo online (Lineage II, Dungeons & Dragons Online, y DC Universe, por si les interesa). Acostumbraba a jugar rol, pero eso como que está escaso últimamente.

Pero ya está visto que no todos gastan su tiempo libre de la misma forma. Hay gente, como David Tapia, que usa su ocio creando revistas.

Como Spectro.

Esta es una nueva revista digital, que justo acaba de publicar su número 1. Cuenta con el dudoso mérito de tener entre sus páginas un cuento mío, con la meritoria duda de tener uno de Trustno1, con el visible placer de tener varios excelentes cuentos de otros autores, y con el placer visual de tener una portada hecha por Yukino.

Qué les puedo decir? Bájense la revista, léanla, y les guste o no, estén pendientes del siguiente número, que seguro que será mejor aún.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Amor del bueno



Como cuchillo en la mantequilla
entraste a mi vida, cuando me moría.
Como la luna, por la rendija,
así te metiste, entre mis pupilas

Y así te fuí queriendo a diario,
sin una ley, sin un horario.
Y así me fuiste despertando
de cada sueño donde estabas

Y nadie lo buscaba, y nadie lo planeó así.
En el destino estaba, que fueras para mi.
Y nadie le apostaba, que aquello fuera tan feliz,
pero Cupido se apiadó de mí.

(se apiadó de mí)
(se apiadó de mí)

Como la lluvia en pleno desierto,
mojaste de fé mi corazón, ahogaste mis miedos.
Como una dulce voz, en el silencio,
así nos llegó el amor, amor del bueno.

Y así te fuí queriendo a diario,
sin una ley, sin un horario.
Y así me fuiste despertando
de cada sueño donde estabas

Y nadie lo buscaba, y nadie lo planeó así.
En el destino estaba, que fueras para mi.
Y nadie le apostaba, que aquello fuera tan feliz,
pero Cupido se apiadó de mí.
Y nadie le apostaba, que aquello fuera tan feliz,
pero Cupido se apiadó de mí.

(se apiadó de mí)


(Letra de la canción "Amor del bueno" de Reyli)


La lógica solo le da al hombre lo que necesita. La magia le da lo que desea. -- Tom Robbins

Cree en el amor. Cree en la magia. Demonios, cree en San Nicolás! Cree en los demás. Cree en tí mismo. Cree en tus sueños. Si tú no lo haces, quién lo hará? -- Jon Bon Jovi

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Dulce amor



Ricardo bajó con elegancia y agilidad de su rocín, incluso antes de que el polvo de su carrera se asentara de vuelta en el piso. Se sacudió su ropa, sacó cuidadosamente un ramo de flores de las alforjas del caballo, y se acercó a la casa de Helga. Como siempre, la deliciosa sorpresa de la construcción de la choza lo sorprendió.

Los muros, de un marrón apetitoso, completamente lisos, brillaban bajo la luz del sol. Ricardo juraría incluso que daban la apariencia de estarse derritiendo lentamente ante el calor del día, pero sabía por experiencia que si los tocaba los encontraría frescos al tacto, lisos y tersos.

Unos vedados cristales, que dificultaban ver hacia dentro de la cabaña, formaban las ventanas, rodeadas de un marco de plomo tan negro como el regaliz; y la humeante chimenea estaba hecha con ladrillos que más parecían terrones de azúcar, blancos y limpios a pesar del hollín generado por su uso.

Ricardo jamás había visto una casa así, y no tenía idea de cómo la habrían construído, o de dónde habrían sacado los materiales. Solo sabía que era una casa que invitaba a pasar. Daban ganas de vivir en ella.

Se acercó lentamente a la puerta, y golpeó una, dos, tres veces con la aldaba de forma inentendible que de ella pendía.

La puerta se abrió con suavidad, sin un sonido, y Ricardo sonrió al ver tras ella a Helga, sonriéndole a su vez. Su rostro y su cuerpo, de mujer madura, aún guardaban la sombra de la hermosa chica que debió haber sido. Y las arrugas de los años vividos no le quitaban belleza; al contrario, le daban una elegancia, un porte, que la hacía mucho más atractiva.

Ricardo se acercó lentamente a Helga, y tras tomar su mano y depositar en ella un cálido beso, le entregó el ramo de flores. Helga sonrió como una chiquilla, y sus ojos brillaron de alegría mientras corría a pequeños saltitos hacia la mesa del comedor, donde ya estaban puestos los platos y cubiertos, hechos por la propia Helga de huesos tallados, para una cena para dos. Unos momentos después, las flores adornaban la mesa, ahora perfecta para que dos amantes compartieran un dulce momento...

Mientras Helga iba a la cocina a buscar la comida, Ricardo descorchó una de las botellas de vino que ella tenía en un pequeño bar adosado a la pared de la casa. Sirvió dos copas de un rojísimo vino y, tras colocar la botella sobre la mesa, se sentó a esperar a su amada.

Helga llegó unos minutos después con una humeante fuente con un guisado de carne, el plato preferido de Ricardo, con el que Helga adoraba obsequiarle tan a menudo como podía. Usando un cazo hecho también de hueso, Helga sirvió el humeante estofado primero en el plato de él, y luego en el de ella, y con una mirada cómplice, de esas que solo los enamorados pueden compartir, ambos comenzaron a comer mientras hablaban de cómo había sido su semana, y de cuánto se habían extrañado.

Al cabo de un rato, mientras Helga llenaba de nuevo su cuenco, Ricardo notó con curiosidad que no había visto a Gretel, una chica que trabajaba con Helga ayudándole en las labores de la casa. Dulcemente, preguntó:

- Mi amor, no he visto a Gretel hoy. Está enferma?

- No, mi príncipe. Sabes que ella nunca se sobrepuso a la falta de su hermano. Lo extrañaba demasiado, y cada vez estaba más triste, así que decidí enviarla con él, para que puedan estar juntos.

- Qué linda! Eres demasiado dulce, sabes? Pero ahora cómo harás con la casa? Podrás con ella tú sola?

- Colocaré un aviso en el pueblo para ver si consigo a otra chica... Tendré que esforzarme un poco más por un tiempo, pero estaré bien, mi vida, no te preocupes por mí. -dijo, sonriendo- De hecho, creo que Aurora, la chica de la cabaña junto al sicómoro, a un par de kilómetros al este, está interesada...

- De acuerdo... Pero sabes que cuentas conmigo, para lo que sea. Solo quiero que seas feliz... Y ahora, mi amor, me das un poco más de ese maravilloso estofado? Te queda divino. Algún día deberás decirme la receta!

- No, mi amor -respondió con ternura Helga-, es un secreto de familia. Cosas que las mujeres usamos para embrujar a los hombres.

Ricardo sonrió tiernamente a la bella Helga, y comenzó a comer de nuevo.


Las mujeres nos inspiran grandes cosas, y no nos dejan conseguirlas. -- Dumas

Por todos los medios, cásate. Si tu mujer es buena, serás feliz. Si tu mujer es mala, serás un filósofo. -- Sócrates

martes, 1 de noviembre de 2011

Dos cruces



Sevilla tuvo que ser,
con su lunita plateada,
testigo de nuestro amor,
bajo la noche callada.

Y nos quisimos los dos,
con un amor sin pecado,
pero el destino ha querido,
que vivamos separados.

Están clavadas dos cruces,
en el monte del olvido,
por dos amores que han muerto,
sin haberse comprendido.

Están clavadas dos cruces,
en el monte del olvido,
por dos amores que han muerto,
que son el tuyo y el mío.

¡Ay!, barrio de Santa Cruz,
¡ay!, plaza de doña Elvira,
te vuelvo yo a recordar,
y me parece mentira.

Ya todo aquello acabó,
todo quedó en el olvido,
nuestras promesas de amores,
en el aire se han perdido.

Están clavadas dos cruces,
en el monte del olvido,
por dos amores que han muerto,
sin haberse comprendido.

Están clavadas dos cruces,
en el monte del olvido,
por dos amores que han muerto,
que son el tuyo y el mío.

Que son el tuyo y el mío.


(Letra de "Dos Cruces", canción que creo que es de Antonio Molina, y que también canta Rocío Durcal. En mi pésima memoria musical, la canción decía "por dos amores que han muerto sin haberse conocido"; por alguna causa eso me sonaba más nostálgico e interesante que la letra verdadera).

jueves, 27 de octubre de 2011

Los otros



- Aquí el tiempo es fluido -dijo el demonio.

Supo que era un demonio en el mismo momento en que lo vio. Simplemente lo sabía, del mismo modo que sabía que aquel lugar era el infierno. Ninguno de los dos podría haber sido otra cosa.

La habitación era alargada, y el demonio esperaba junto a un brasero humeante situado en el otro extremo. De las paredes de piedra gris colgaban multitud de objetos, objetos que no habría sido prudente ni tranquilizador inspeccionar de cerca. El techo era bajo, el suelo, extrañamente insustancial.

- Acércate más -dijo el demonio, y el hombre obedeció.

El demonio estaba flaco como un fideo e iba desnudo. Tenía muchas cicatrices, y parecía que le hubieran arrancado la piel en un pasado remoto. Tampoco tenía orejas, ni sexo. Sus labios eran finos y tenían un aire ascético; sus ojos eran demoníacos: habían visto demasiado y habían llegado demasiado lejos, su mirada hacía que el hombre se sintiera más insignificante que una mosca.

- ¿Qué va a pasar ahora? -preguntó.

- Ahora -replicó el demonio, con una voz que no denotaba pena, ni tampoco deleite, tan sólo una rotunda y atroz resignación- vas a ser torturado.

- ¿Por cuánto tiempo?

Pero el demonio se limitó a menear la cabeza y no respondió a la pregunta. Empezó a caminar despacio a lo largo de la pared, paseando su mirada de objeto en objeto. En el extremo más alejado de la pared, junto a la puerta cerrada, había un látigo de 9 correas hecho de alambres pelados. Con una mano en la que sólo había 3 dedos, el demonio lo descolgó de la pared y volvió junto al hombre, transportando el macabro instrumento con suma ceremonia. Colocó las correas de alambre sobre el brasero y se quedó mirando cómo se calentaban.

- Eso es inhumano.

- Sí.

Los extremos de las 9 correas empezaban a adquirir un tono anaranjado.

Mientras alzaba el brazo para asestar el primer latigazo, dijo:

- Dentro de algún tiempo recordarás todo esto can cariño, incluso este momento.

- Eres un mentiroso.

- No -replicó el demonio-. Lo que viene después es peor -le explicó, justo antes de azotarle.

Entonces, las correas del látigo se estrellaron contra la espalda del hombre, desgarrando sus caras ropas, que ardían y se hacían tiras al contacto con los alambres incandescentes, y el hombre profirió un grito. Pero la cosa no había hecho más que empezar.

En las paredes esperaban aún 211 instrumentos de tortura y, a su debido tiempo, habría de probar cada uno de ellos.

Cuando, por fin, la Hija del Lazareno, a la que había llegado a conocer muy íntimamente, fue limpiada y colocada de nuevo en la pared en el puesto 212, entonces, con una mueca de dolor, masculló:

- Y ahora, ¿qué?

- Ahora -respondió el demonio- es cuando viene el dolor de verdad.

Y así fue.

Todo cuanto había hecho en su vida y que habría sido mejor no hacer; cada mentira que había dicho -ya fuera a sí mismo o a otros-; cada pequeño dolor que había infligido, y los grandes también... cada uno de ellos iba siendo extraído de su interior, detalle a detalle, centímetro a centímetro. El demonio le fue arrancando a tiras la piel del olvido, desnudándolo hasta dejar sólo la verdad, y aquello le dolió más que cualquier otra cosa.

- Dime qué pensaste cuando ella salió por la puerta -dijo el demonio.

- Pensé que mi corazón estaba roto.

- No -replicó el demonio, pero en su voz no había odio-, no fue eso lo que pensaste.

Se le quedó mirando fijamente con sus inexpresivos ojos, y él no tuvo más remedio que apartar la vista.

- Pensé: ya nunca sabrá que he estado acostándome con su hermana.

El diablo seguía diseccionando su vida, momento a momento, cada instante. Aquello duró unos cien años, o quizás mil -tenían todo el tiempo del mundo- y cuando se acercaba ya el final, se dio cuenta de que el demonio le había dicho la verdad: la tortura física había resultado más llevadera.

Y terminó.

Y una vez hubo terminado, volvió a empezar de nuevo. Sólo que ahora se conocía a sí mismo como no se había conocido nunca, lo que de alguna manera lo hacía todo aún más insoportable.

Ahora, mientras hablaba, se odiaba con toda su alma. Ya no había mentiras, ni evasivas, ni sitio para otra cosa que no fueran el dolor y la ira.

Estaba hablando. Había dejado de llorar. Y cuando terminó, unos mil años más tarde, rezó para que el demonio fuera hasta la pared y cogiera el cuchillo de despellejar, la pera oral o las empulgueras.

- Otra vez -dijo el demonio.

El hombre empezó a gritar. Estuvo gritando mucho tiempo.

- Otra vez -volvió a decir el demonio cuando hubo terminado.

Era como pelar una cebolla. Esta vez, al revisar su vida, comprendió que todo tiene sus consecuencias. Vio el resultado de las cosas que había hecho, resultado del que no era consciente mientras las hacía; las mil maneras en que había dañado al mundo; el mal que había hecho a personas a las que no conocía y con las que jamás se había tropezado. Era la lección más dura que había aprendido hasta ese momento.

- Otra vez -repitió el demonio mil años más tarde.

El hombre se puso en cuclillas, junto al brasero, meciéndose levemente, con los ojos cerrados, y relató la historia de su vida, reviviéndola según la iba contando, desde su nacimiento hasta su muerte, sin alterar nada, sin dejarse nada en el tintero, haciendo frente a todo. Abrió su corazón de par en par.

Cuando terminó, se quedó allí sentado, con los ojos cerrados, esperando oír de nuevo aquella voz: "Otra vez". Pero el demonio permanecía en silencio. Abrió los ojos.

Se puso en pie, despacio. Estaba solo.

En el extremo opuesto de la habitación había una puerta abierta. Un hombre cruzó la puerta. Su rostro denotaba pavor, y también arrogancia y orgullo. El hombre, que iba vestido con ropa cara, avanzó vacilante unos cuantos pasos y luego se detuvo.

Cuando vio al hombre, lo comprendió todo.

- Aquí el tiempo es fluido -le dijo al recién llegado.


(Transcripción del cuento "Los otros", de Neil Gaiman, publicado en el libro "Objetos Frágiles").


Tu enfoque determina tu realidad. -- Qui-Gon Jinn

jueves, 20 de octubre de 2011

A medida que pasa el tiempo...



Debes recordar esto:
un beso es sólo un beso,
un suspiro es sólo un suspiro.
Las cosas importantes surgen
a medida que pasa el tiempo.

Y cuando dos amantes se comprometen,
ellos aún dicen "Te amo".
Con eso siempre puedes contar,
sin importar lo que el futuro traiga
a medida que pasa el tiempo.

La luz de la luna y las canciones de amor
jamás pasan de moda.
Los corazones llenos de pasión,
celos y odio.
La mujer necesita al hombre,
y el hombre debe tener su compañera,
eso nadie lo puede negar.

Es aún la misma vieja historia,
una lucha por el amor y la gloria,
una situación de lograr o morir.
El mundo siempre dará
la bienvenida a los amantes
a medida que pasa el tiempo.

Oh, sí, el mundo siempre dará
la bienvenida a los amantes
a medida que pasa el tiempo.


(Traducción libre de "As Time Goes By", de Herman Hupfeld. Es famosa por aparecer en Casablanca, y le presté atención una madrugada de Family Guy).


Y sin importar el progreso,
o lo que aún falte por probar,
las cosas simples de la vida
jamás podrán dejar de ser.
-- Intro de "As Time Goes By", de Herman Hupfeld

martes, 18 de octubre de 2011

Presa



El hecho de que la biosfera responda de manera imprevisible a nuestras acciones no justifica la inacción. Ahora bien, sí es una poderosa razón para obrar con prudencia, y para adoptar una actitud de duda ante todo aquello en lo que creemos y todo lo que hacemos. Por desgracia, nuestra especie ha demostrado hasta el presente una asombrosa temeridad. Cuesta imaginar que vayamos a comportarnos de otro modo en el futuro.

Creemos saber lo que hacemos. Siempre lo hemos creído. Al parecer, nunca reconocemos que si nos hemos equivocado en el pasado, bien podemos equivocarnos en el futuro. En lugar de eso, cada generación considera los anteriores errores fruto de ideas mal concebidas por mentes menos aptas, y a partir de ahí empieza a cometer sus propios errores.

Somos una de las tres únicas especies de nuestro planeta a las que puede atribuirse autoconciencia, aunque en nuestro caso quizá el autoengaño sea una característica más representativa.


(Estracto de "Evolución Artificial en el siglo XXI", Introducción a "Presa", de Michael Crichton).

* * *

A partir de este post, en teoría cada vez que publique algo aparecerá un Tweet en mi cuenta con el título y el url de la entrada, gracias a la magia de ifttt. Ya publicaré otro post hablando al respecto...

viernes, 9 de septiembre de 2011

Reflejos de mi vida



Jess se levantó, sus verdes ojos brillando de furia.

- Ya basta. En serio, esto no va a ningún sitio!

En silencio, la observé alejarse. Muy a mi pesar, no pude evitar ver su figura, aún estando envuelta en la ropa de abrigo: siempre me había atraído, incluso en momentos como este, cuando la ira evitaba que fuera tras ella. Quería irse? Que se fuera entonces... Yo puedo pelear con quien sea por ella, menos con ella misma...

Levanté mi mirada y me encontré con mi reflejo mirándome desde el cristal del exterior de una tienda de antigüedades. Embelesado, como siempre, por las historias que podrían haber visto todos esos objetos tan disímiles, dejé que mi mente vagara entre pensamientos de la pelea que acababa de tener, de la novia que acababa de perder, y de historias desconocidas de personajes desconocidos, que estarían escritas entre los pliegues de óleos, relojes y escaparates.

Mis ojos se detuvieron en un antigüo espejo que, por cosas del azar o del destino, también me devolvía mi imagen. Sin embargo, por alguna causa que jamás alcancé a entender, quizás incluso por algún juego de luces, o por tratarse del reflejo en el espejo de mi reflejo en la vidriera, la imagen que tenía ante mí era y no era la mía.

Me ví con muchos años menos, un nené de seis o siete años, riendo a carcajadas tras alguna broma de mis tíos, o con la cara llena de la emoción de quien descubre el mundo a través de los colores de un dibujo animado una lejana mañana del sábado.

La puerta de la tienda se abrió mientras una anciana salía de la misma con un paquete envuelto en papel marrón, y el golpe que dió al cerrarse hizo que mi reflejo (o era el reflejo de mi reflejo) oscilase y se reformase sin que yo pudiera distinguirlo bien. Ahora me ví con algunos años más, quizás a mediados o finales de la escuela secundaria, mirando desde lejos a las chicas de mi clase, con miedo a acercarme a ellas. Me ví solitario, como me recordaba, suspirando por lograr, al menos una vez, que alguien se fijara en mí, tener a alguien con quien compartir mis pensamientos y mis sentimientos, mis temores y mis arrepentimientos.

Un autobús pasó entre la imagen y yo, y cuando se alejó pude ver claramente el día que conocí a Jess, por casualidad en un cine, cuando sentados uno al lado del otro, extraños aún, comenzamos a destrozar a críticas la película mediocre que veíamos proyectada ante nosotros. Estaba radiante en sus jeans, sus zapatos deportivos, y su sweater dos tallas más grande. Meses después me enteraría que era de su hermano mayor, que jamás había logrado que ella dejara de agarrarlo. Así era Jess: con una sonrisa y una mirada de sus ojos brillantes calentaba el corazón más frío. Lo sé bien, porque calentó el mío.

Los carros siguieron pasando, gente entraba y salía de la tienda, y a veces algunas nubes tapaban por instantes el sol, hasta que un rayo insistente se volvía a escapar tozudamente por entre las mismas. Tras cada interrupción, el reflejo que veía volvía a aparecer, mostrando año tras año mi vida. Y siempre, sin excepción, en las imágenes, los recuerdos, los momentos más felices de mi vida, siempre estaba Jess a mi lado.

La ví en nuestras primeras citas, cuando comenzamos a quedar para ir al cine, ya no por azar o por destino, sino por decisión de ambos. La ví cuando nos hicimos pareja, cuando compartimos aquel primer e inolvidable beso, y cuando por fin nuestras pieles se conocieron mientras nos amábamos en silencio. La ví en aquellos picnics que organizábamos en el parque municipal, en los que el mundo parecía detenerse, y solo existíamos nosotros, a veces enamorados, a veces amigos, siempre juntos. La ví durante la dura enfermedad de su madre, y durante el entierro de mi hermano: incluso en esos dolorosos momentos, agradecí al cielo que ella estaba a mi lado, y yo al de ella.

Mi vida no hubiera estado completa, no habría tenido sentido, si no podía compartirla con ella...

Las imágenes siguieron pasando en rápida sucesión, y pronto los recuerdos dieron paso a reflejos que aún no existían en la realidad. Si eran predicciones o deseos, supongo que solamente el tiempo podrá aclarármelo algún día... Pero el caso es que ví a Jess embarazada, con mi mano en su vientre hinchado. Nos ví pasear por el parque, un día tan nevado como hoy, empujando ambos un coche de bebé mientras nos mirábamos con sonrisas que confesaban el amor que nos teníamos y la felicidad que nos embargaba...

Nos ví envejecer, poco a poco. Nos ví pasear juntos, disfrutar desnudos en una playa lejana, montar a caballo con un niño al que aún no conocía. A veces la ví pasear a ella sola por el parque, y a veces me ví a mí mismo, caminando sin rumbo, perdido en mis pensamientos. La expresión de vacía tristeza que ví en mi rostro me dijo que en ese momento Jess no formaba parte de mi vida... o estaba a punto de salir de ella.

Me incorporé despacio de la banca en la que aún estaba sentado, y dí un par de pasos adelante, con temor a que las imágenes se esfumaran, pero ellas continuaron desfilando ante mis ojos. Nos ví a ambos, Jess y yo, juntos de nuevo paseando por el parque, durante cálidos días de verano o incluso en frías noches otoñales.

Y ví nuestra sonrisa compartida otra vez.

Los recuerdos pasaron y pasaron ante mis ojos, y yo seguí siendo testigo impotente de la forma en la que nuestros cuerpos envejecían, pero ni una sola vez más volví a ver una expresión triste en mis ojos. Jess era mi felicidad, y lo fué hasta el día que creó la imagen en la que un anciano yo llegó caminando, lenta y dolorosamente, al parque, y se sentó en el mismo banco en el que hasta hace segundos atrás me encontraba yo sentado. Lentas y ardientes lágrimas de una triste soledad corrían brillantes por mi rostro, y comprendí que ella no saldría en ningún reflejo más durante el tiempo que me quedaba de vida.

Cerré los ojos con fuerza, sorprendido de las lágrimas que, como en el reflejo, se deslizaban por mi rostro. No me importaba ver cómo terminaba mi vida: lo único importante ahí era la felicidad que había compartido con Jess.

Sin ella, mi vida no estaría jamás completa...

Comencé a caminar, lento al principio, trotando y corriendo después, en la dirección por la que Jess se había ido. La amaba, y ella a mí, y ambos seríamos unos idiotas si permitíamos que algo nos separara.

Mientras las lágrimas seguían surcando mi rostro, corrí tras mi felicidad hasta que la alcancé. Y más nunca la dejé salir de mi vida de nuevo.


Si alguno de los dos es o no es demasiado bueno para el otro no es importante... La pregunta es, quieres estar conmigo? (...) Entonces, eso es lo que haremos. Seguiremos juntos, y veremos qué hacer a medida que avancemos. -- No Pink Ponies

miércoles, 10 de agosto de 2011

Huevos cocidos en microondas



Luego de haber experimentado en carne propia, lo puedo decir con propiedad:

Si tratas de hacer un huevo cocido en microondas, estalla. Por un lado es divertido, pero por otro es un poco fastidioso tener que limpiar el micro luego de toda la tortilla que queda empapelándolo por dentro.

Sé que hay contenedores especiales para cocer los huevos en el microondas, o que sencillamente podría sacar el huevo de la cáscara, ponerlo en algún recipiente apropiado, y cocerlo. Pero esa misma tenacidad que hizo que el ser humano fuera capaz de comer langosta o pez globo sin morirse, hizo que continuara en mi búsqueda del conocimiento final.

Y al final, lo encontré, gracias a Marta Trivés:

Para preparar huevos cocidos en microondas sin cascar el huevo previamente o usar ningún tipo de contenedor, basta con realizar tres pequeños orificios en el huevo, usando una aguja: un orificio irá en la parte superior, otro en la inferior, y otro en el medio (al meter el huevo en el micro, revisa que el huequito del medio quede hacia arriba, o se te va a chorrear). Con estos orificios la presión interna se aliviará, y el huevo no se romperá: usen la máxima potencia del microondas durante dos minutos, y listo.

Aún no he probado esta solución porque estoy ocupado limpiando el micro, pero apenas pueda, la probaré. Se animan?


¡CUIDADÍN, CUIDADÍN!
¿Sabes qué pasa si metes un huevo en el microondas?
¡Que te pillas el otro con la puerta!

martes, 2 de agosto de 2011

Recuerdos olvidados



Anoche me encontraba paseando por entre algunos recuerdos olvidados, principalmente fotos escondidas y sonrisas olvidadas, y de repente me encontré con una persona a la que ya no recuerdo.

Ví su sonrisa, el brillo en sus ojos, los sueños con un futuro hermoso. Ví su alegría, sus esperanzas, y todo aquello que hacían de esa persona alguien especial. Y por un momento, mi corazón tembló al recordarla por primera vez en mucho tiempo, y comencé a intentar recordar, entre tristezas, cuándo la había perdido...

Si no pensamos y sentimos lo que hacemos, nos arriesgamos a tomar las decisiones equivocadas, y a vivir entre lamentaciones, tristezas y medias vidas. Si no aprendemos de nuestros errores, si no interiorizamos esas decisiones erradas y las asumimos como lo que son, nuestra culpa, corremos el riesgo de no entender la lección, y volver a cometer el mismo error en el futuro.

Con el alma doblada, seguí mi camino por la vida. Y quiso esta que volviera a encontrarme con esa persona, tal y como ahora la recuerdo. Tal y como ahora es.

Y recordé, de nuevo, por qué la perdí.


Si las cosas fueran como yo quisiera, habría dedicado este libro a mí mismo, y le habría dicho a todos los demás que se fueran directo a la... -- Tim allen

No hay nada de malo con las balas... mientras sean las personas correctas las que las reciban. -- Clint Eastwood (Dirty Harry)

No necesitamos mejores soluciones; necesitamos pensar mejor en nuestros problemas. -- R. Ackoff

miércoles, 27 de julio de 2011

Crimen Digital



El programa entró al sector del laboratorio y reprimió un escalofrío al notar el descenso en la temperatura. Con una mueca, se dijo que no era extraño, tomando en cuenta con lo que allí trabajaban...

Se acercó pensativo a forense.dll, y notó con un estremecimiento la camilla tapada al lado de la cual este se encontraba. Sin separar la mirada de la misma, le habló al otro programa.

- Hola, forense.dll.

- Hola, detective.exe. Lamento no tenerte mejores noticias... No hay huellas en el registro que aclaren quién fue... Y la ausencia de cuerpo no facilita las cosas...

- Lo sé. Fue astuto que, luego de eliminarla, vaciaran la papelera. Astuto y depravado. Además, eso demuestra que no fue un accidente. El criminal tuvo que presionar "Aceptar" en al menos dos pantallas de confirmación!

- Pero qué enfermo sería capaz de eso? -preguntó, alterado, forense.dll- O sea, era una chiquilla! No tenía sino unas pocas horas de creada!

El detective caminó unos pasos por el sector, mientras procesaba para sus adentros la siguiente instrucción a ejecutar...

- No lo creerás -comenzó-, pero creo que sé quién fue...

- Ah? Sí? Pero cómo...? Quién...?

- Antes de seguir, tengo que advertirte... No todo lo que hice para averigüarlo fue legal... Y esto parece ser algo muy grande. Puedo haberte puesto en peligro solo con venir aquí...

- Que no fue legal...? Pero qué...? -la expresión de duda de forense.dll pasó de la duda a la comprensión, luego a la sorpresa, y por último a la ira- Entraste al registro principal de eventos? Viste los logs del sistema?

- Simulé que tenía permiso de admin. Fue peligroso y loco, pero funcionó! Y sé quién la eliminó... Fue gsiverio.

- gsiverio? Él? Estás seguro? Hace muchos ciclos que no eliminaba a nadie! Pensé que ya no estaría online!

- Lo sé, pero los logs son claros... Escucha, puede ser que no pase mucho antes de que los antivirus detecten mi intrusión y me marquen como virus ilegal... Me pase lo que me pase, promételo... Promete que no te detendrás ante nada para detenerlo. No podemos dejar que siga eliminando archivos! -gritó detective.exe.

Ambos programas se miraron, silenciosos, pero decididos... Sabían que ese usuario debía ser detenido de una vez por todas, a cualquier precio!

* * *

- Epa, cómo que "Acceso denegado"? Pero si ayer pude hacer login sin problemas!


(Este escrito es especial por ser el primero que escribí integramente en mi celular. Antes de esto solamente había tomado notas sueltas de ideas para escribir los artículos luego. Definitivamente, quien se aburra en un Metro con retraso es porque quiere!)


Cambiando el mundo, una línea de código a la vez.

Eligió "mipene" como password y el sistema le dijo que tenía que ser mas largo... WTF!

Este libro es sobre cómo llegué a donde estoy, antes de que este libro destruyera mi carrera. -- Tim allen

jueves, 21 de julio de 2011

Realidad vs Espectativas



No he visto la película "500 days of summer" ("500 días de verano", si los traductores no lobotomizan el título), y con ese título me hubiera esperado cualquier cosa menos la escena que viene a continuación:


Me la encontré en Movies, Music & Action!.. gracias a Luis y, a pesar de que no llego a los conocimientos técnicos cinematográficos de Vero y Dani, como para poder afirmar categóricamente que es una escena perfecta, sí les puedo decir que es dolorosa como la vida misma.

A mí, por supuesto, me ha pasado. Más de una vez...

Y a tí?


Cuando yo tenía tu edad, la televisión se llamaba "libros". Y este es un libro especial. Es el libro que mi padre acostumbraba a leerme cuando estaba enfermo, y que yo acostumbraba luego a leerle a tu padre. Y hoy te lo leeré a tí! -- The Princess Bride

En una calle oscura conocí a la muerte. Le brindé unas copas, hicimos el amor, y se fue dejándome una nota que decía "Regresaré". -- Manuel Nazoa

miércoles, 20 de julio de 2011

Linaje de Poder



- Ataqueeeeeeen!

El grito retumbó en los muros del castillo, y los defensores apretaron sus armas, sabedores de que la defensa final por la ciudad se había iniciado. Los arqueros dispararon flecha tras flecha sobre los atacantes, ensombreciendo el cielo con una nube de muerte, y los soldados de a pie se agruparon en cerradas formaciones tras las puertas del castillo, con la esperanza de detener al enemigo si lograba entrar.

Los atacantes (humanos y orcos en su mayoría) avanzaron a la carrera por el espacio que los separaba de las puertas del castillo. Tras ellos, algunos golems de asedio, manejados por enanos, avanzaban pesadamente hacia su destino, las paredes externas de la fortaleza, para pulverizarlas con sus inmensas manos en forma de martillo.

De entre la masa de atacantes, uno de ellos se destacó mientras corría hacia el frente. Era un orco guerrero, un titán entre titanes, perteneciente a un grupo de guerreros élite de los orcos conocidos, de forma muy apropiada, como "destructores". Sus poderosas piernas lo separaron muy pronto del resto de la vanguardia, y cargó el solitario contra las puertas del castillo, con su gran martillo de guerra a dos manos firmemente sujeto.

Las flechas llovían sobre él, pero su armadura y lo grueso de su piel lo protegían casi totalmente del daño, por lo que avanzó sin problemas hasta llegar al lado mismo de las puertas. Sin detener su impulso, describió un semicírculo con su martillo, y concentró toda la velocidad que llevaba, el peso del gran arma, y la fuerza de sus músculos sobrehumanos, en un poderoso golpe.

El sonido, similar a un trueno, recorrió el campo de batalla. Por un segundo, todos los demás ruidos, el resonar del metal, los gritos de los atacantes y los defensores, todo, quedó en silencio, como reverenciando el poder de ese majestuoso golpe.

Con un rechinar lastimero, sepultado pronto por el sonido de la madera astillándose, una de las inmensas puertas de la ciudad cayó hacia dentro del castillo.

Un solo golpe había bastado para derribarla.

Con una sonrisa de salvaje satisfacción en el rostro, el orco entró con seguridad en el castillo. Los demás atacantes aprovecharon la sorpresa de los defensores, y atacaron con todo: magos y arqueros usaron sus armas y hechizos contra los magos y arqueros del castillo, y el resto de los soldados corrió hacia el patio interno por el boquete que había abierto el gigante verde.

Los defensores, sin embargo, sabiendo que perder esta lucha significaba la desgracia de su ciudad, reanudaron sus esfuerzos con redoblada energía. Donde uno de ellos caía, dos ocupaban su lugar, y luchando como verdaderos posesos, lograron poco a poco empujar a la marea de atacantes fuera del castillo.

Los líderes, cubiertos de polvo y sangre, y cansados por el esfuerzo realizado, se reunieron rápidamente para ver el mejor curso de acción, mientras veían con resignación la forma en la que los enanos de la ciudad reparaban rápidamente la puerta para evitar un segundo ataque, mientras los arqueros del castillo evitaban que cualquiera se acercara lo suficiente como para detener la construcción.

En minutos habían trazado un plan, pero en ese tiempo los artífices de la ciudad ya habían terminado de reparar la puerta ("tosco, pero servirá", alguien comentó que dijo el maestro enano). Con los golems ocupados en los muros de los lados del castillo, el problema de cómo derribar la puerta parecía insalvable.

De entre las filas de los defensores comenzó, de pronto, a elevarse un murmullo que pronto se convirtió en numerosos gritos de terror. Los atacantes veían con curiosidad como los arqueros se volteaban y comenzaban a lanzar flechas hacia el interior del castillo, sin entender qué era lo que pasaba...

...hasta que un golpe, poderoso como un trueno, resonó en el castillo, y la puerta volvió a caer, esta vez hacia afuera...

El orco que había guiado el ataque se paró sobre los restos de la puerta. Traía bajo uno de sus brazos un cadáver, que alzó y arrojó de forma despectiva, con la misma facilidad que si se hubiera tratado de una papa, al claro frente a sí, donde tanto atacantes como defensores podrían verlo.

Era el cadáver del jefe de guardia de la ciudad, su paladín y más poderoso defensor, completamente destrozado, como si una inmensa roca -o un martillo gigante- lo hubiera alcanzado de lleno en el pecho.

- Y bien, mariquitas -resonó la gruesa voz del orco en el campo de batalla-, acaso me voy a tener que encargar del castillo yo solo?!?

Con una carcajada, y sus ojos rojizos brillando de satisfacción, el coloso esmeralda volvió a entrar a la ciudad, y los gritos de terror se reiniciaron. Los atacantes, a una sola voz, corrieron de nuevo a la ciudad, para ayudar a su campeón, mientras gritaban a todo pulmón el nombre del héroe que se convirtió en leyenda cuando hizo posible -casi en solitario- la toma de la ciudad:

- BLEDA! BLEDA! BLEDA..!


Sé lo que estás pensando: "hizo seis disparos, o solo cinco?". Para serte sincero, en todo este desorden, perdí la cuenta. Pero dado que esta es una Magnum 44 -la pistola más poderosa del mundo- y que te arrancará la cabeza de un disparo, tienes que hacerte una pregunta: "me siento con suerte?". Bien, te sientes con suerte, idiota? -- Clint Eastwood (Dirty Harry)

He visto mujeres en el gimnasio que deben estar haciendo ejercicios en otro sitio solo para verse lo bastante bien como para ir al gimnasio! -- Tim allen (Don't Stand Too Close to a Naked Man)

[Sobre "Rocky Balboa (2006)"] Supe que soportaría la vergüenza de escuchar todas las bromas sobre mí. Mi esposa me rogó que no lo hiciera, y es por eso que escribí esta línea: que prefiero hacer algo que amo, que sentirme mal por no hacer algo que amo. -- Sylvester Stallone

viernes, 8 de julio de 2011

Espantapájaros 21



Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas.

Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.

Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.

Que cuando quieras decir: "Mi amor", digas: "Pescado frito"; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas.

Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a tí, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa.

Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni un solo instante, de lamerle la cerradura.


("Espantapájaros 21", de Oliverio Girondo, conseguido en el Blog "Espacios en blanco..." con fecha del lunes 06 de octubre de 2008. Es, con mucho, el mejor insulto que he leído; gracias a Manuel Nazoa por compartírmelo).


Me cago en el que crees que es tu padre! -- Manuel Cuevas
Verga, insultaste a toda la familia en una sola frase! -- Gorka

martes, 5 de julio de 2011

Roberto



Toda la vida le he conocido a mi mamá una sola amiga, una portuguesa que, quizás por europea, quizás a fuerza de recibir golpes de la vida ambas por igual, se ha hecho su inseparable. Ella ha estado tanto en las buenas como en las malas, tanto cuando mi madre -o cualquiera de la familia- ha necesitado una mano, una cola, un apoyo, como cuando era el momento de compartir una alegría.

Ella ha estado en casi todos los nacimientos de la familia, en muchas de las hospitalizaciones, y en todos los entierros. Han compartido lágrimas, se han disfrazado juntas de payasas, y en general, han vivido muchas, muchísimas cosas, buenas y malas, una al lado de la otra.

Ella es familia.

Sus hijos también se han mezclado mucho con nosotros: su hija mayor estudió bachillerato conmigo, y sus hijos menores iban un año por arriba o por debajo de mis hermanos. Hemos ido a la playa juntos, hemos tomado cerveza, les programé el control de su televisor, y ellos le montaron unos anaqueles a mi abuela hace años.

Hoy en la madrugada, entre cinco y seis de la mañana, el mayor de sus hijos varones, el de 25 años, salió en su moto a darle la cola a un amigo a Carapita, una zona no muy buena de la ciudad. Presintiendo quizás algo, mientras se le acercaban tres desconocidos, abrió su celular y llamó disimuladamente a su esposa.

Ella, en la cama junto a su hija recién nacida, escuchó mientras lo mataban.

De ocho disparos le quitaron la moto, la cadena y la vida. Algunos dicen que fué porque trató de defenderse con la pistola que cargaba, por su trabajo de guardaespaldas de un diputado; otros, que no la sacó. Algunos dicen que los asesinos vieron su carnet de funcionario del gobierno y lo mataron como venganza anónima; otros, que no. Sea como sea, tres personas mataron a uno de los jóvenes más decentes que he conocido y luego le robaron; tres personas que, estoy seguro, jamás se sabrá quienes fueron, jamás nadie castigará, ni aún luego de haber golpeado al gobierno.


No puedo sino imaginar el dolor que debe sentir su madre por el hijo a quien mataron sin razón, el sufrimiento de la esposa que queda sin apoyo, de la hija que no recordará a su padre. No puedo sino imaginar lo destrozadas que quedaron esas mujeres, o su hermano menor, que salió de madrugada a buscarlo sintiendo desde antes que no había nada que buscar; o su padre, que recogió con sus propias manos su cuerpo de la calle, y se sentó a llorar a su lado...

Escribo esto con lágrimas en los ojos y en el corazón. Quizás alguien de tu familia lo lea, o quizás no; sea como sea, espero que no lo tomen a mal, sino como lo que es: una despedida a alguien que, más que amigo, fué familia.

Hoy no pude ir a despedirte. Mañana estaré allí para decirte adiós, Roberto.


Viernes noche, un Comediante murió en New York. A nadie le importa. A nadie excepto a mí. -- Rorschach (Watchmen)

viernes, 1 de julio de 2011

Alguien



Hablando de sexo con una gran amiga, surgieron varias ideas nada originales (no eran nuestras) pero sí apropiadas al momento. Del sexo pasamos al amor, y a las relaciones en general, y de ahí a tratar de definir qué es lo que uno busca en una relación.

Claro que cada persona tendrá siempre su propio criterio, distinto del tuyo y del mío, sobre qué es lo que hace de su pareja la persona perfecta (o lo mejor que se ha encontrado, pues), pero creo que en general, todos buscamos ciertas cosas en común. Buscamos a...


  • Alguien con quien puedes ser tú mismo, sin necesidad de estarla impresionando, o de contenerte de ser tú.
  • Alguien con quien puedes reír, que te hace reír.
  • Alguien que pide lo que quiere, sin juegos o sin esperar que tú lo notes por tí mismo.
  • Alguien que te da tu espacio, sin hacerte sentir mal por ello después.
  • Alguien que no te chantajea, que no pelea por pelear, sino que busca llegar a acuerdos.
  • Alguien que entiende que siempre es necesario hacer el amor, y que a veces solo es necesario tirar.
  • Alguien que te inspira a ser alguien mejor.
  • Alguien que te quiere, pero que no te necesita.


Al menos yo, creo que eso es lo que estoy buscando...


Un hombre busca una mujer,
esa flor desconocida,
que va como loca por la vida,
es simplemente diferente.
-- Los Hermanos Moreno (Un hombre busca a una mujer)

Viniste como una canción
e iluminaste mi día.
Quién puede creer que eras parte de un sueño? (...)
Y ahora tú sabes que no puedo sonreir sin tí,
no puedo reír, no puedo cantar,
encuentro difícil hacer lo que sea.
-- Barry Manilow (Can't smile without you)

Sé que es un buen prospecto de novia cuando, no importa lo que pase, te sientes mejor al ver un mensaje de texto de ella, o cuando ella entra a la habitación. -- Brad, 28 (entrevistado para "What Makes A Woman Girlfriend Material, According To Men").

lunes, 27 de junio de 2011

Una nueva esperanza ha llegado a la ciudad



La esperanza es lo que te permite levantarte en la mañana,
cuando es el día del baile de graduación, y nadie te invitó.

La esperanza es lo que permite avanzar al gusano por el capullo,
y guía al salmón a contracorriente.

Tus senos pueden ser pequeños,
y tus lentes pueden ser gruesos,
pero la esperanza no te lo recuerda.

La esperanza es un horizonte hacia el cual nos dirijimos,
dejando nada tras de nosotros excepto el miedo;
y aunque quizás nunca alcancemos nuestras metas,
es la esperanza la que nos protege de lo que una vez fuimos.


(Traducción libre de unas frases dichas por Meg en Padre de Familia, en referencia a qué es la esperanza)


No resistirnos, no juzgar y no apegarnos, son los tres secretos de la verdadera libertad de una vida iluminada... -- Eckhart Tolle (Una Nueva Tierra)

viernes, 24 de junio de 2011

En mi imaginación



En mi imaginación yo veo un mundo justo.
Todo el mundo vive allí en paz y honestidad.
Sueño con almas que son siempre libres,
como las nubes que vuelan,
llenas de humanidad hasta el fondo del alma.

En mi imaginación yo veo un mundo brillante.
Incluso la noche es menos oscura allí.
Sueño con almas que son siempre libres,
como las nubes que vuelan.

En mi imaginación existe un viento cálido,
que sopla en las ciudades, como un amigo.
Sueño con almas que son siempre libres,
como las nubes que vuelan,
llenas de humanidad hasta el fondo del alma.


(Traducción libre de "Nella Fantasia", una canción italiana de Ennio Morricone y Chiara Ferraù. La conocí cantada por Sung-bong Choi en Korea's Got Talent).


Hoy voy a ser bipolar. Me voy a tomar solamente una azul y una verde.

Jesús salva. Todos los demás reciben daño completo... -- Slashdot

jueves, 23 de junio de 2011

Historias cruzadas



Escuché sus pasos resonando por las escaleras antes de verla por primera vez. El amortiguado resonar de mis audífonos no lograron ocultar los latidos de ese corazón en su lento pero seguro resonar mientras se acercaba a mí.

Apenas consciente de lo que hacía, volteé justo en el momento en el que ella emergía de las escaleras, segura en su ser como si fuera una estrella de cine mientras se movía por la alfombra roja de un estreno, sonriendo a todos y a nadie al mismo tiempo.

No era bonita. No tenía nada digno de mención, nada que me hiciera voltear a verla una segunda vez, nada que me atrajera. Pero lo hizo. Quizás fuera esa seguridad con la que se deslizaba en su andar, o quizás algún tipo de energía interna que solamente yo podía sentir, pero el caso es que me quedé viéndola fijamente mientras se acercaba a mí.

Su mirada se posó en la mía y me poseyó sin apenas rozarme. Sentí físicamente esa mirada, y espero poder decirle a mis nietos que estuve a la altura, que no flaqueé, que no desvié la mirada ni puse cara de tonto, que no solté ni una vergonzosa lágrima. No quedó constancia de mi proceder, excepto quizás en su recuerdo, y si hablamos con total sinceridad, ya el solo decir eso es pecar de un orgullo totalmente injustificado: quizás no fuí para ella más que un mueble por el que su mirada tenía que pasar forzosamente mientras seguía su camino.

Nuestros ojos se separaron, nuestra mirada compartida se desvaneció en el tiempo, y ella siguió su camino y yo el mío. Me concentré de nuevo en la computadora en la que, momentos antes de verla por primera -y única- vez, estaba escribiendo esta historia, y ella se fué a seguir escribiendo la suya, o quizás solamente a seguir inspirando a otras personas a escribir sobre ella, exactamente como hizo conmigo.

Dudo mucho que ella conozca con cuántas vidas está entrelazada la suya. Y si somos sinceros, dudo que le importe. Sinceramente, a mí tampoco me importa en lo más mínimo. O bueno, si somos sinceros, con excepción es esa vez que su camino y el mío se cruzaron: no le importó a nadie, excepto quizás a tí que acabas de terminar de leer esto, juntando un ratico tu vida, tu camino, tu historia, con la mía...

Y con la de ella...


Todo comienza con una decisión...

Te despiertas una mañana, y piensas "Qué pasó? A dónde se fué todo tan rápido? Hay muchas cosas más que quiero hacer!" (...) Simplemente porque la gente envejezca no quiere decir que abandonen sus sueños o su habilidad para hacer cosas.
-- Sylvester Stallone

El placer no está en follar. Es igual que con las drogas. A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas; bueno…, no es que no me atraigan, claro que me atraen, ¡me encantan! Pero no me seducen, me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer. Conocer, poseer, dominar, admirar. La mente, Hache, yo hago el amor con las mentes. Hay que follarse a las mentes.
-- Dante (Fuente: marciiana, vía brryanda, vía May)

lunes, 6 de junio de 2011

Bajo un dulce resplandor...



Estábamos lidiando con el mismo dolor,
sólo la luz de la luna
estaba viendo nuestros frágiles seres.

Estoy siempre dispuesta a decir cosas
que no son lo que pretendo,
y lo lamento más tarde.
Soy torpe,
pero siempre me perdonas.

Cómo puedo transmitirte esto?
Quiero enviar este sentimiento a tu lado:
"Te quiero, te quiero",
porque ya no puedo ponerlo en palabras.

Ahora,
en la esquina de esta habitación,
donde no había nadie más alrededor,
nos besamos
como si fuéramos a lamernos las heridas.

Deseo que nuestro calor nos pueda fundir
y detener el tiempo para siempre.


(Traducción libre de uno de los endings de "HOTD - High school of the dead". Creo que se titula "Under The Honey Shine").


Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.

Solamente hay una única forma de tener un matrimonio feliz... y en cuanto sepa cuál es, me volveré a casar! -- Clint Eastwood

Me he vuelto más cínico a medida que he ido envejeciendo. Nada de todo lo que te prometieron cuando eras un joven se llega realmente a cumplir. -- Sylvester Stallone

domingo, 5 de junio de 2011

La soledad de los muertos



Una vez que el dolor se disipa,
de las yemas brota la oscuridad y comienza a crecer.

Estoy en un mundo que se ha reducido a ruinas;
yo había perdido mi camino hacia el mañana,
pero una voz me guía y debo protegerla.

Cuando juré que nunca volvería a llorar de nuevo,
liberé mi corazón de sus cadenas
y cogí una hora quemada,
una hora que se derretía en mi corazón de fuego.

Como mis dedos tiemblan,
estoy convencido de colocarlos en mi pesado gatillo negro
y convertir mi vida en un disparo al aire.


(Traducción libre de uno de los endings de "HOTD - High school of the dead". Creo que se titula "Cold Bullet Blues").


Al lugar donde has sido feliz
es mejor que no trates nunca de regresar.
-- Miguel Ríos (El blues de la soledad)

martes, 31 de mayo de 2011

Linaje de Honor



Con las piernas temblando por el dolor y el cansancio, la ladrona subió de forma vacilante las polvorientas escaleras de piedra, en dirección a la luz que indicaba la salida del laberinto...

En mala hora, pensaba confusamente Yasuri, había aceptado acompañar a su grupo en el descenso hacia el Laberinto del Abismo: desde que entraron al mismo se habían perdido irremisiblemente, y no habían hecho sino tratar de escapar de los demonios que pululaban por los interminables pasillos del maldito laberinto.

Vio a varios de sus amigos morir a manos de esos demonios, y sabía que era más por suerte que por habilidad que había logrado sobrevivir tanto... hasta que la suerte la había abandonado, y se separó por error de los pocos sobrevivientes.

Cansada, herida, abatida y sin esperanzas, ya no tenía idea de cuánto tiempo llevaba vagando por el laberinto. Llegado un momento, la fiebre se apoderó de ella, y aún cuando las paredes hubieran sido diferentes entre sí, no habría podido reconocerlas.

La realidad se difuminó entre escenas del pasado... Vio a su madre al momento de venderla al mercader que la llevó lejos de su casa. Se vio en las calles de Aden, robando frutas del mercado para poder sobrevivir. Escuchó de nuevo los gritos de desprecio que le habían dirigido en toda su vida: escoria, bazofia, ladrona, asesina...

Qué sabían ellos? Qué conocían ellos de las penurias que una niña podía pasar en las calles de una gran ciudad, sin nadie que la cuidara? Quiénes eran ellos para juzgar las cosas que ella había aceptado hacer solo para poder llenar con el contenido de un plato caliente a su hambriento estómago?

Ahora, al menos, el fin de sus sufrimientos estaba cerca. Sabía que no sobreviviría mucho más en estas catacumbas.

Castigada por esas imágenes, por esos pensamientos, su cerebro apenas registró el soplo de aire fresco, y el leve cambio en la penumbra del laberinto, que señalaban sin error la salida del mismo. De repente, sin saber por qué, una nueva oportunidad se abría ante ella. Las promesas de lágrimas de alegría apenas le permitían ver la puerta que la sacaría de ese infierno...

- Auxilioooo...

Una expresión de desolada sorpresa se pintó en el rostro de Yasuri. Ese grito podía haber sido de Maxell, o quizás hasta de Brisingr, no estaba segura, pero con certeza debía ser de alguno de los miembros de su clan que aún no habían escapado... ni habían muerto.

El grito se repitió, esta vez más desesperado, y casi completamente cubierto por los gruñidos de demonios cercanos: seres de pesadilla que apretaban el cerco alrededor de sus presas...

Una lágrima de desesperación rodó por la mejilla de Yasuri, y en su camino se fué tiñendo del rojo de su sangre y del negro de la suciedad que tiznaba su rostro. Tenía la salida ahí, al alcance de la mano! La salvación! Qué maldita broma del destino era esta?

Quién la culparía por irse, por salvar su vida? No tenía sentido arriesgar su pellejo. Seguramente cuando lo encontrara, si es que lo encontraba, no quedarían más que despojos, y sería ella la que tendría que luchar por su vida mientras trataría de alcanzar de nuevo la relativa seguridad de esta vía de escape.

Quién la culparía...? Quién lo sabría...?

...

Ella.

Un entrecortado suspiro surgió de sus labios. Este era el momento en el que callaría a todas esas voces que la atormentaban. Quizás moriría, pero lo haría como lo que en verdad era. Y si sobrevivía, podría caminar el resto de su vida con la frente en alto.

Se pasó un mugriento brazo por su rostro, secando sus lágrimas, y esbozó una triste sonrisa. Se secó la sangre de sus manos y de las empuñaduras de sus dagas en las perneras de sus pantalones, y las agarró con firmeza.

Luego, dió un paso.

Con las piernas firmes por el orgullo y la determinación, la heroína bajó con firmeza las polvorientas escaleras de piedra, en dirección al interior del laberinto...


Es de esas cosas de las que trata Rocky: orgullo, reputación, y no ser solamente otro vago del vecindario. -- Sylvester Stallone

Las opiniones son como los culos: todo el mundo tiene una. -- Clint Eastwood (The Dead Pool)