jueves, 5 de octubre de 2006

Érase una vez en Venezuela


El otro día...

Cuántas veces comienzo con esto? "El otro día". He notado que tengo renuencia a decir "ayer" o "el día tal". "Ayer", porque a veces no escribo esto el día siguiente del peo, y "el día tal" quizás para dotar la escrito de una atemporalidad que le brinde algo de calidad pseudo-artística inmerecida.

En fin...

El otro día subía de la oficina con un colega, y pasamos por la acera de las motos. Para los afortunados que no la conozcan, la acera a la que me refiero es un paso relativamente plano hecho de cemento, que se alza unos 10 cms. por encima del asfalto de la calle, y pensada para que los peatones circulen por ella. Una acera común y silvestre, pues.

El trozo de acera en cuestión queda en frente al Seniat, y siempre está repleta de motos. Motos de todos tamaños, formas y colores, algunas "bien" paradas (al bordecito de la acera, así como para que puedas pasar), otras MAL paradas (atravesadísimas, para que ni con vericuetos corporales las puedas evitar).

Cada vez que paso por allí lo que siento es más que arrechera, indignación. Es MI acera, mía de mí! Saquen sus motos! Párenlas en un estacionamiento! Caminen, como yo lo hago! Respeten mi derecho a transitar por mi camino, sin necesidad de arriesgar mi espalda en juegos malabares de cadera, o mi vida saltando a la calle!

Varias veces hemos fantaseado con colocarle un candado en las ruedas a cada moto (créanme que la inversión en candados vale la satisfacción). Varias veces hemos pensado en pasar con una llave rayando todas las motos, o en pintar de negro las placas, o en pinchar los cauchos. Y el par de veces que un solitario policía se ha parado ahí para evitar que se estacionen, una sonrisa cruel ha adornado mi rostro ("cómanse eso, bichitos!").

Ayer un amigo -el colega del principio- llegó algo más lejos que el promedio. Recorrió un camino que ya recorrí en mi momento, y recibió el mismo resultado, aunque por más tiempo. Aprovechando que estábamos disfrazados (nos tocó venir de traje. Al menos nos dijeron que nos veíamos lindos) le soltó la queja al motorizado: "Respeten la acera! Paren donde deben!". Entre insultos, amenazas, y gritos que fueron adecuadamente ignorados por nosotros, el MME motorizado sólo acertó a "explicarnos" que la culpa es del Seniat, que no tiene estacionamiento para ellos ("Díganle al Seniat, pues, coños de madre! Díganle al Seniat!"). Exactamente por qué el hecho de que el Seniat no les de estacionamiento les da derecho a estacionar en la acera?

El venezolano es así. Nada es nuestra culpa, sino del otro (y estamos deseosos de probarlo y de hacerlo público!). Si no realizamos nuestro trabajo a tiempo, es culpa del proveedor que nos entregó un día tarde (oye, fué solo un día, y estás terminando un mes después!). Somos cómodos, y nos preocupamos por nosotros.

Y corregimos mal los problemas. Los "parchamos", como decimos en mi profesión. Qué hace un policía parado una vez a la semana, agarrando sol cual teja, y diciendo a los motociclistas que se vayan? El ridículo. Lo que tienen que hacer es pasar en rondas de media hora, y clavarles una multa sabrosa a cada motorizado parado allí, o remolcar cada bendita moto. A la semana, no se pararán más allá. Como discutía con otra colega hace nada, no agarraremos buenos hábitos a menos que nos obliguen.

Somos quejones (sí, no me engaño: esto es sólo una queja), y nos divierte buscarle soluciones a los problemas (que sean inviables no nos detiene, verdad J?). Somos comodistas -más que cómodos- y por eso es que hay tanto pedigüeño en la calle, tanto ladrón, tanto buhonero (en MIS aceras), tanto vividor del gobierno.

Yo quiero a Venezuela, en serio. E incluso a algunos venezolanos (jajaja!). Y normalmente pienso que no somos peor que los nativos de cualquier otro país, pero coño! Es que nos esmeramos! Qué nos cuesta ser considerados, respetar el espacio vital del de al lado, esforzarnos un poquito -solo un poquito- para que el desconocido tenga un mejor día, para hacer del mundo -más allá de NUESTRO mundo- un lugar mejor?

Venezuela tiene muchas cosas lindas, y gente linda, que es lo que me mantienen -y mantendrán- aquí. En otro momento hablaré de sus cosas buenas. Pero hoy, no puedo.

PD: Como guinda, un botón: Vayan al site de Dilbert, y verán un link que dice "Click here to vote for your favorite weasel" ("Haga click aquí para votar por su comadreja favorita"). En el renglón "Weaseliest Country" ("País más comadreja")... Venezuela es una de las ocho opciones.

Viniendo de Dilbert, eso me preocupa.


Nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo. -- Henry Ford

Se descubre el carácter de una persona por la manera como trata a las personas a las que no tiene por qué que tratar bien. -- Anónimo, atribuído a la tradición china.

No tienes derecho a yacer en tu cama, sea cual fuere tu enfermedad. Debes salir a batallar al frente de tus hombres, aunque debas hacerlo tendido sobre una litera, pues tus enemigos nunca serán derrotados hasta que tú mismo les hagas frente. Sólo entonces obtendrás la victoria. -- Merlín

El ser humano es el animal que parece disfrutar tropezándose con todas las piedras, con algunas más de una vez, y a veces con varias al unísono. -- Gorka

La cooperación es la convicción plena de que nadie puede llegar a la meta si no llegan todos. -- Virginia Burden

Protesta por el tiempo suficiente que tienes la razón, y te equivocarás. -- Proverbio Yiddish

Primero te ignoran, luego se ríen de tí, luego te odian, luego pelean contigo, luego tú ganas. -- Robbie Williams (Trippin') basado en una frase de Gandhi

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