domingo, 22 de marzo de 2009

De vidas y labores


Hace algunos días, con motivo de una visita a mi antigüo -y eterno- barrio, fuí a la bodega de la esquina a comprar algunos víveres, y aproveché para conversar algunos momentos con su -eterno- dueño y encargado, el Sr. José. Luego, mientras volvía a mi casa, me puse a pensar -cosa rara- comparando ambas vidas, la suya y la mía.

A primera vista, el primer pensamiento que se me ocurrió es que si ese hubiera sido mi trabajo, hace rato que me habría vuelto loco -pero loco mal- y me habría dado un tiro. Me explico: Para mí, toda la vida -poco más de treinta años- esa bodega ha estado ahí, atendida por la misma persona. Supongamos que cuando el Sr. José adquirió la bodega -o la abrió por primera vez- fué, por ser conservadores, hace cuarenta años...

Sólo de pensar en pasar toda mi vida metido en una bodega, entre las mismas cuatro paredes, siempre enfrentándome a los mismos problemas, siempre soñando con los mismos horizontes que no visitaré, me da de todo. Qué posibilidades tengo de crecer, de lograr, de ser, gastando mi vida en esa labor?

Cero compañeros de trabajo con quienes hablar, cero problemas que desarrollen tu intelecto, cero retos que hagan la vida interesante, cero detalles que hagan que un día sea diferente a otro...

Sin embargo, luego me puse a pensar un poco mejor sobre el objeto de mis elucubraciones... Realmente era un destino tan malo, sobre todo al compararlo con el que quizás me espere?

Es tan diferente pasar la vida entre las paredes de una bodega, a pasarla entre las paredes de un cubículo o de una oficina? Los problemas de una bodega son realmente más repetitivos que los de un empleo "más serio"? En verdad cumplimos más y mejores metas por trabajar en una oficina?

No tendrás colegas de oficina, pero tendrás a toda la urbanización -y a algunos visitantes- como compañeros, que irán a tu tienda a comprar y hablar, por lo que podrás conocer mejor a más gente. Gente, además, que te saludará con una sonrisa, pues siempre te verá como la persona que soluciona su problema, y nunca como la persona que lo crea. Gente que seguramente te extrañará más cuando te vayas, que tus colegas de oficina.

No tendrás apuros, fechas de entrega, compromisos con fechas incumplibles. Vivirás el día a día haciendo lo que debes hacer, estando exactamente donde estás, sin generar deseos de hacer más, y por lo tanto, sin generarte ansiedad.

Y, sinceramente, creo que puedes pasar más tiempo de calidad, si así lo quieres. Puedes usar el tiempo entre ventas para leer -o escribir- un libro con calma, para ver ese programa que te perderías en una oficina, para sacar tus estudios, para pintar un cuadro, para jugar videojuegos, para escribir cartas, para pensar y meditar, para ayudar a tus hijos con su tarea, o en general para lo que se te ocurra.

Así que la próxima vez que piensen que el próximo paso de su carrera debe ser "subir" a gerente, medítenlo mejor. En mi caso, mi proyección de carrera me lleva es a bodeguero, vendedor de videojuegos o perrocalentero... Aún estoy analizando cuál es mejor!.


Por lo tanto, si ese tiempo y espacio es imposible de alcanzar, tenemos que dejar de preocuparnos por cosas sin importancia. -- Cómo crear espacio cuando estás siempre apurado

Que vaina con esta gente... Basan su comportamiento en un libro con demonios, gente convertida en sal, y muertos que reviven. Pero les dices que los embarazos siempre vienen en grupos de a tres, y se ríen en tu cara! Supongo que si les digo que los conejos usan Fibonacci para saber cuándo salir en estado, me botan de su casa... -- Gorka

Dónde quieres tus pataditas? -- Uno