miércoles, 17 de febrero de 2010

La boda de mi mejor amigo


Hace ya algún tiempo se celebró la boda de mi mejor amigo del bachillerato, y hace poco alguien me la trajo a la memoria de nuevo. Fué una celebración elegante, pero sencilla a la vez, si es que eso es posible. Ni muchos ni pocos invitados, en un salón más bien pequeño pero bien equipado y decorado, con buena vista y buena atención. La misa estuvo correcta, la fiesta divertida, y en general la noche finalizó con nota aprobatoria. Quizás incluso aprobó con honores.

Lo que me llamó la atención en su momento, y lo que hace que hoy escriba en lugar de ir a dormir, fué que fuí la única persona del bachillerato -aparte del novio- que fué a la boda.

Había gente, claro. Aparte de la gente del bachilletato (o sea, yo), había gente del trabajo donde ambos novios se conocieron, donde ambos pasaron años (creo que eran tres personas). De su universidad, creo que nadie. De Rol, un par, si acaso. De su nuevo trabajo, alguno, imagino. De contactos de videojuegos, alguno, seguro...

Será que puedes conocer lo importante que es un sitio, o una etapa, para una persona, basado en la gente de ese momento o lugar que aún sigue tratando?

Pero volvamos a la ruta elegida. Realmente no sé si entre los invitados que no fueron había alguien más o no de nuestro bachillerato, por lo que no sé si la razón de que fuera único superviviente de una especie casi extinta era que a nadie más habían invitado -sé de gente de esa época, cercana a él, que se enteró por Facebook-, o que nadie más fué. Fuera como fuera, me sentí como un dinosaurio, como una reliquia de otros tiempos.

Hace ya más de quince años -y contando- que me gradué de bachiller; quince añotes en los que me ha -y nos ha- pasado de todo un poco: unos hemos crecido, otros hemos muerto; unos seguimos solteros, otros casados y hasta con hijos; unos seguimos igualitos, otros nos hemos puesto calvos y gordos, o papeados y en forma. Veinte años quizás no sean nada, pero quince, a veces se sienten como una vida, y bastan para cambiar muchas cosas.

(Otras siguen muy igual...).

Bastan quince años para que nos separemos tanto?

El amor, decía un amigo y dice otro, no es más que cercanía. Y si eso es verdad, entonces la lejanía no debe ser otra cosa que olvido. Basta que salgamos de la órbita de los demás, basta que los demás salgan un poco de nuestras vidas, para que pierdan toda importancia, toda relevancia, todo sentimiento?


Tenía ganas de verte...
y ahora que te veo... tengo ganas.

-- Joyas Prestadas (21.6.08)

La gente que puede amar de forma más abierta, especialmente ante aquellos de ira rápida y fuerte, ante irritables cínicos como yo, son las fuerzas más valientes y positivas que nuestra especie probablemente tenga. -- Scott Berkun (Hating vs. Loving: a personal note)

General Hager: [a Reed] Déjeme aclarar esto para usted y para su grupo de fenómenos: soy el quarterback, y ustedes están en mi equipo. Pero creo que usted no jugó fútbol americano en la secundaria, cierto, Richards?
[Hager comienza a alejarse]
Reed Richards: Tiene razón. No jugué. Me quedé y estudié como un buen nerdito. Y quince años después, soy una de las mentes más grandes del siglo 21. Estoy comprometido con la chica más ardiente del planeta. Y el gran deportista que jugó fútbol americano en la secundaria está parado delante mío pidiéndome mi ayuda, y le digo que no va a obtener ni una vaina, a menos que haga lo que yo digo y comience a tratarme a mí y a mis amigos con algo de respeto!
General Hager: [con cara de entendimiento] ...Denle lo que pida...

-- Fantastic Four 2