miércoles, 20 de julio de 2011

Linaje de Poder



- Ataqueeeeeeen!

El grito retumbó en los muros del castillo, y los defensores apretaron sus armas, sabedores de que la defensa final por la ciudad se había iniciado. Los arqueros dispararon flecha tras flecha sobre los atacantes, ensombreciendo el cielo con una nube de muerte, y los soldados de a pie se agruparon en cerradas formaciones tras las puertas del castillo, con la esperanza de detener al enemigo si lograba entrar.

Los atacantes (humanos y orcos en su mayoría) avanzaron a la carrera por el espacio que los separaba de las puertas del castillo. Tras ellos, algunos golems de asedio, manejados por enanos, avanzaban pesadamente hacia su destino, las paredes externas de la fortaleza, para pulverizarlas con sus inmensas manos en forma de martillo.

De entre la masa de atacantes, uno de ellos se destacó mientras corría hacia el frente. Era un orco guerrero, un titán entre titanes, perteneciente a un grupo de guerreros élite de los orcos conocidos, de forma muy apropiada, como "destructores". Sus poderosas piernas lo separaron muy pronto del resto de la vanguardia, y cargó el solitario contra las puertas del castillo, con su gran martillo de guerra a dos manos firmemente sujeto.

Las flechas llovían sobre él, pero su armadura y lo grueso de su piel lo protegían casi totalmente del daño, por lo que avanzó sin problemas hasta llegar al lado mismo de las puertas. Sin detener su impulso, describió un semicírculo con su martillo, y concentró toda la velocidad que llevaba, el peso del gran arma, y la fuerza de sus músculos sobrehumanos, en un poderoso golpe.

El sonido, similar a un trueno, recorrió el campo de batalla. Por un segundo, todos los demás ruidos, el resonar del metal, los gritos de los atacantes y los defensores, todo, quedó en silencio, como reverenciando el poder de ese majestuoso golpe.

Con un rechinar lastimero, sepultado pronto por el sonido de la madera astillándose, una de las inmensas puertas de la ciudad cayó hacia dentro del castillo.

Un solo golpe había bastado para derribarla.

Con una sonrisa de salvaje satisfacción en el rostro, el orco entró con seguridad en el castillo. Los demás atacantes aprovecharon la sorpresa de los defensores, y atacaron con todo: magos y arqueros usaron sus armas y hechizos contra los magos y arqueros del castillo, y el resto de los soldados corrió hacia el patio interno por el boquete que había abierto el gigante verde.

Los defensores, sin embargo, sabiendo que perder esta lucha significaba la desgracia de su ciudad, reanudaron sus esfuerzos con redoblada energía. Donde uno de ellos caía, dos ocupaban su lugar, y luchando como verdaderos posesos, lograron poco a poco empujar a la marea de atacantes fuera del castillo.

Los líderes, cubiertos de polvo y sangre, y cansados por el esfuerzo realizado, se reunieron rápidamente para ver el mejor curso de acción, mientras veían con resignación la forma en la que los enanos de la ciudad reparaban rápidamente la puerta para evitar un segundo ataque, mientras los arqueros del castillo evitaban que cualquiera se acercara lo suficiente como para detener la construcción.

En minutos habían trazado un plan, pero en ese tiempo los artífices de la ciudad ya habían terminado de reparar la puerta ("tosco, pero servirá", alguien comentó que dijo el maestro enano). Con los golems ocupados en los muros de los lados del castillo, el problema de cómo derribar la puerta parecía insalvable.

De entre las filas de los defensores comenzó, de pronto, a elevarse un murmullo que pronto se convirtió en numerosos gritos de terror. Los atacantes veían con curiosidad como los arqueros se volteaban y comenzaban a lanzar flechas hacia el interior del castillo, sin entender qué era lo que pasaba...

...hasta que un golpe, poderoso como un trueno, resonó en el castillo, y la puerta volvió a caer, esta vez hacia afuera...

El orco que había guiado el ataque se paró sobre los restos de la puerta. Traía bajo uno de sus brazos un cadáver, que alzó y arrojó de forma despectiva, con la misma facilidad que si se hubiera tratado de una papa, al claro frente a sí, donde tanto atacantes como defensores podrían verlo.

Era el cadáver del jefe de guardia de la ciudad, su paladín y más poderoso defensor, completamente destrozado, como si una inmensa roca -o un martillo gigante- lo hubiera alcanzado de lleno en el pecho.

- Y bien, mariquitas -resonó la gruesa voz del orco en el campo de batalla-, acaso me voy a tener que encargar del castillo yo solo?!?

Con una carcajada, y sus ojos rojizos brillando de satisfacción, el coloso esmeralda volvió a entrar a la ciudad, y los gritos de terror se reiniciaron. Los atacantes, a una sola voz, corrieron de nuevo a la ciudad, para ayudar a su campeón, mientras gritaban a todo pulmón el nombre del héroe que se convirtió en leyenda cuando hizo posible -casi en solitario- la toma de la ciudad:

- BLEDA! BLEDA! BLEDA..!


Sé lo que estás pensando: "hizo seis disparos, o solo cinco?". Para serte sincero, en todo este desorden, perdí la cuenta. Pero dado que esta es una Magnum 44 -la pistola más poderosa del mundo- y que te arrancará la cabeza de un disparo, tienes que hacerte una pregunta: "me siento con suerte?". Bien, te sientes con suerte, idiota? -- Clint Eastwood (Dirty Harry)

He visto mujeres en el gimnasio que deben estar haciendo ejercicios en otro sitio solo para verse lo bastante bien como para ir al gimnasio! -- Tim allen (Don't Stand Too Close to a Naked Man)

[Sobre "Rocky Balboa (2006)"] Supe que soportaría la vergüenza de escuchar todas las bromas sobre mí. Mi esposa me rogó que no lo hiciera, y es por eso que escribí esta línea: que prefiero hacer algo que amo, que sentirme mal por no hacer algo que amo. -- Sylvester Stallone