martes, 1 de noviembre de 2011

Dos cruces



Sevilla tuvo que ser,
con su lunita plateada,
testigo de nuestro amor,
bajo la noche callada.

Y nos quisimos los dos,
con un amor sin pecado,
pero el destino ha querido,
que vivamos separados.

Están clavadas dos cruces,
en el monte del olvido,
por dos amores que han muerto,
sin haberse comprendido.

Están clavadas dos cruces,
en el monte del olvido,
por dos amores que han muerto,
que son el tuyo y el mío.

¡Ay!, barrio de Santa Cruz,
¡ay!, plaza de doña Elvira,
te vuelvo yo a recordar,
y me parece mentira.

Ya todo aquello acabó,
todo quedó en el olvido,
nuestras promesas de amores,
en el aire se han perdido.

Están clavadas dos cruces,
en el monte del olvido,
por dos amores que han muerto,
sin haberse comprendido.

Están clavadas dos cruces,
en el monte del olvido,
por dos amores que han muerto,
que son el tuyo y el mío.

Que son el tuyo y el mío.


(Letra de "Dos Cruces", canción que creo que es de Antonio Molina, y que también canta Rocío Durcal. En mi pésima memoria musical, la canción decía "por dos amores que han muerto sin haberse conocido"; por alguna causa eso me sonaba más nostálgico e interesante que la letra verdadera).

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