jueves, 28 de julio de 2005

Muerte

Ayer entré en modo "Música en Español". Hoy, otro día, venía en el Metro con la mejor de las intenciones de aburrirlos con una explicación de mis nicks, y de los nombres de las páginas que tengo, y de tiendas, y de hijos, y de principios a la hora de instalar un programa. Todo eso parecía armarse muy bien junto. Pero Paulo Coelho y Steve Jobs no me dejaron.

Al menos se necesitaron dos gigantes de distintas áreas para hacerme cambiar de opinión.

Venía pensando en las cosas que hemos hecho, en los caminos de la vida, en lo que significa "triunfar" (si quieren, en algún otro blog me lanzo esa diatriba), y llegaron ellos, casi al mismo tiempo, y demostrando una vez más que nada es casualidad.

Con respecto a Paulo Coelho, ya seguramente lo conocen gracias a los buhoneros de Caracas. Es un escritor de autoayuda, según mucha gente, pero que no es de autoayuda, según su simpático vecino. Yo lo conocí gracias a una plaza y a un corazón. Si me preguntan cuál es mi libro favorito, les diré que es "El Alquimista".

Estoy hoy en día (y creo que hasta hoy, máximo mañana) leyendo "El Peregrino de Compostela (Diario de un Mago)", de su autoría. Y como cada vez que leo algo de él, o de Jerry Weinberg, o - a partir de ahora, por lo que parece - de Steve Jobs, ha tenido la habilidad de hacerme palmear mi frente, decirme "pero como no lo ví antes? Esto es LA VERDAD", y jurar vivir mi vida para imitarlo y llamar Paulo a mi hijo.

Bueno, el caso es que compartiré con ustedes un estracto del libro:

"Recordé que había dejado de cortejar a dos mujeres por temor a ser rechazado. También me acordé de algunas ocasiones en que había dejado de hacer cosas pensando que podría hacerlas más tarde. Sentí una enorme pena en mí, no sólo porque estaba siendo enterrado vivo, sino porque había tenido miedo de vivir. Por qué sentir miedo de recibir un "no", de dejar las cosas para hacerlas después, si lo más importante de todo era gozar plenamente de la vida?"

En estos días he tenido muy presente - más presente de lo normal, que ya es decir - cuántas veces dejé de hacer - o hice - cosas por miedo a vivir. De cuántas mujeres dejé de cortejar antes de comenzar. De cuántas cosas no he hecho por comodidad, o porque "no es el momento".

Paulo - así, tuteado, que ya somos panas - comenta que la Muerte no es un enemigo, sino el mejor de los amigos. Pasamos la vida tratando de olvidar que moriremos, cuando deberíamos aceptar en cada momento nuestra temporalidad. La Muerte es la amiga que nos empuja a lograr cosas, a dejar Huella - otro buen recuerdo que nunca nació, y quedó sólo en fantasía, gracias a su humilde servidor -, a tener hijos y grabar tu nombre y tratar de ser recordado siempre. Es ella la que nos obliga a dejar la cobardía y la comodidad, y nos mete de cabeza en las luchas de la vida. Es ella la que, si la abrazamos, nos ayudará a evitar cargar con el mayor pecado de todos: El Arrepentimiento.

Y no interpreto el párrafo anterior como "No se arrepientan de lo que hagan". No sean mierdas. Tampoco es no tener corazón de lo que estamos hablando. Me refiero más bien a "No dejen de hacer cosas por temos a Arrepentirse. No hagan cosas obligados por temos a Arrepentirse. Vivan su vida de forma que puedan ver para atrás sin Arrepentirse". Sin daños a terceros. Y no llamaré Ricardo a mi hijo. Aún no, al menos. Quizás al segundo.

Saliendo de Paulo, y al entrar en la lucha diaria por el pan y las compilaciones, me llegó Steve. Steve Jobs, para los que no lo conozcan - que estos sí han de ser muchos. Los buhoneros no venden libros de él - es el chivo que más mea en Apple y en Pixar. Las creó, las mimó de niñas, y las hizo ser las señoras empresas que son hoy en día.

Pues resulta que a Steve le dió por dar una conferencia en la Universidad de Stanford, y justo hoy, a 30 minutos de distancia de Paulo, me llegó la misma. La pueden leer aquí o pedirme una copia o una traducción. No se queden sin leerlo.

Quieren el resumen? Amen lo que hacen. Hagan lo que aman. Tómense el tiempo de unir los puntos para aprender del pasado y llenar su vida. No teman comenzar de nuevo. Enamórense. Si aún no han encontrado lo que aman - hablemos de lo que hablemos - no se rindan; sigan buscando. Recuerden que van a morir. No gasten su tiempo viviendo una vida de otro. Sigan sus corazones. Manténganse hambrientos, manténganse tontos.

Me agrada reconocer que amo lo que hago, que hago lo que amo, y que estoy seguro de que pronto haré lo que en verdad amo. No temo comenzar de nuevo, no me rindo, y me mantengo tonto.

Lamento reconocer que no puedo ver a mis espaldas sin Arrepentirme. Que no puedo decir "he vivido MI vida, y no la de alguien más". Que a veces siento que me faltan muchísimas cosas por hacer, y que a veces se me olvida que he de hacerlas. Que no siempre he seguido mi corazón, y cada una de las veces que no lo he hecho ha dejado marca en mí. Que he dejado de cortejar mujeres, visitar plazas, y escuchar corazones.

(suspiro)

Cerraré sin una conclusión. Que cada uno saque las que crea conveniente de todo lo que he dicho. Lean el blog (bueno, si llegaron hasta aquí, ya poco les falta), el libro y el discurso. Y vivan.

Creo que será mañana, entonces, que les demuestre mi sabiduría en cuanto a nombres y nicks se refiere. Incluso les pediré ayuda para que mi hijo no se llame Gerald Steve (Paulito, de cariño). Y ya sin vergüenza, que igual todos nos vamos a morir.


What if the reflection you see is not yours? (Qué harás si la imagen que ves en el espejo no es la tuya?).

Todos los problemas tienen la misma raíz: el miedo, que desaparece gracias al amor... pero el amor nos da miedo.

Life is what happens to you while you're busy making other plans (La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes).

Si pudiera volver a vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores.

A veces suspiro y me deprimo por recuerdos que no se convirtieron en recuerdos, sino que fueron solo fantasías.

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