viernes, 2 de abril de 2010

Qué vas a extrañar de mí cuando me vaya?


Varias cosas se han juntado para que escriba este pequeño artículo (realmente, un cuasi meme): primero, que ya llevo tiempo sin escribir nada, por el desorden que ha significado el cambio de trabajo, y ya tenía ganas de sentarme al teclado a poner palabras congruentes, en lugar de código o hechizos; segundo, el hecho del cambio de trabajo per-sé; tercero, un memito que me mandó una amiga preguntándome qué le diría si supiera que solo le queda un día de vida (mi descorazonada respuesta fué que le pediria dinero prestado. Otras fueron mejores, pidiéndole -claro- otras cosas); cuarto, un escrito que me conseguí por ahí; y para de contar...

Desde pequeño me han dicho lo valioso, lo bueno, lo especial que soy. Ahora de grande estoy claro en que no soy valioso, menos bueno, y mucho menos especial. Sin embargo, la gente a mi alrededor como que siguen pensando así, por mucho que me esfuerzo en sacarlos del error.

A pesar de los golpes que me da la vida, vivo seguro de que me está dando mucho más de lo que merezco: mejores trabajos, mejores sueldos, mejores familias, mejores amigos, y especialmente mejores amigas. Será que por tener tantas cosas buenas, me acostumbré a no valorarlas en todo su explendor, y es por eso que siento que no me las merezco? O será que, sencillamente, tengo algún desorden psicoautomisantrópico que hace que vea cosas donde no las hay?

Siento que hoy en día no hago nada por mi familia, y sin embargo ahí están, queriéndome y viéndome como alguien importante y bueno; tengo a mis amistades abandonad@s, y sin embargo me buscan y me quieren; llevo un mes sin hacer nada importante en el trabajo, y todos ya opinan que soy el último papelón con limón del desierto...

Más bien, aquellas cosas a las que de verdad les he parado bolas, son las que peor me van. Será que sólo me importan los imposibles? O será que tengo mala mano? De pana que no lo sé, pero quisiera averigüarlo.

Así que te pregunto, oh tú que has pasado por aquí, y con la intención de que me respondas como más rabia te dé (incluyendo comentarios en el blog): por persona, por amigo, por familia, por el trabajo, por los estudios, por amante, por enemigo, por mi blog, por los juegos, por lo que sea que me conozcas y me recuerdes, por todo eso y más, dime...

Qué vas a extrañar de mí cuando me vaya?


Siempre sus deudas paga el calderero:
paga una vez cuando lo ha comprado,
paga doble a quien le ha ayudado,
paga triple a quien le ha insultado.

-- Patrick Rothfuss (El nombre del Viento)

Algo malo debe tener el trabajo, o los ricos ya lo habrían acaparado. -- Cantinflas (@ Buena Frase)

Me porté mal con el cosmos. Viví todo el día sin preguntar por nada, sin sorprenderme de nada. Realicé acciones cotidianas como si fuera lo único que tenía que hacer. -- Wislawa Szymborska (@ fluidoazul)

2 comentarios:

moni dijo...

Extrañare tus oscuridades.

~ Silvarion ~ dijo...

Yo que he pasado por tu blog, por tu familia, por los juegos, por amigo, por enemigo (porque tirarte al suelo con una llave no fue muy amistoso, aunque me escudo en el hecho de no saber que eras tú :P), por compañero de trabajo, por interlocutor a tu favor y contra tuya...

Extrañaré tus chistes malos, tus abrazos tan familiares, tus sonrisas amistosas, tus "NO" mientras jugamos, tus preguntas totalmente incoherentes, tus "5 minutos" o "2 correos" en el trabajo a la hora de salida, tu apoyo cuando sabes que te necesito, tu conexión conmigo...

Que si eres especial? Sí... Muy a tu manera y aunque algunas veces te merezcas un par de patadas, sí... Eres especial y por eso compartimos esta gran amistad que ya lleva ** años. Eres buen amigo, un profesional excelente y un escritor ocurrente (C@%&$!, termina el fu***ng artículo de los juegos de rol), padre amoroso, y algunas otras cosas... La mayoría buenas.

Que si mereces todo esto? Probablemente. Si no, no lo tendrías! Valóralo que para luego es tarde!