viernes, 12 de agosto de 2005

Injusticia


En uno de los chateos de hoy, salió la idea de que la relación entre los trabajos es injusta. No se han fijado?

Fíjense: Soy desarrollador. Hago programas. Creo aplicaciones. Soy el terror que aletea en tu PC. Brindo soluciones a problemas.

Bueno, no. No le brindo las soluciones a los problemas. Se las brindo al que tiene el problema, para que acabe con él. Ustedes entienden... Es como cuando dicen que un gato es bueno para los ratones: bueno un carajo, se los come.

Como desarrollador, si mi trabajo no llega a ser satisfactorio para el cliente, porque no le entendí, o porque los requerimientos cambiaron, o por lo que sea, pues lo arreglo (y le cobro extra o no, dependiendo de quién fué el culpable del hecho). El caso es que, si el cliente no acepta que el programa cumple sus requerimientos, pues se negocia y se alcanza algún compromiso, desde "pronto lo alcanzará" hasta "si te ví no me acuerdo".

En el caso de los médicos, no es así. Al menos, no en el caso de los médicos que laboran en clínicas. Permítanme hacer la diferencia entre estos y los que trabajan en hospitales, que no son la misma raza.

El caso es que estás enfermo, y vas a una clínica. Primero, pase lo que pase, a hospitalizarte, que hay que hacer dinero. Luego, pues si no te curas, o te mueres en la operación, o quedas chucuto, ellos igual te cobran la estadía, la operación, los honorarios y el impuesto a salir vivo.

Si no te hicieron un seguimiento, un tratamiento, un algo luego de la operación, y quedas mal, pues qué lástima. Si yo no le hago un seguimiento a mi cliente, pues él me lastima. Y eso que no son vidas lo que tenemos en juego.

Qué acaso no deberíamos regirnos por las mismas leyes? Acaso no podría decir "mira, güevón, si me dejaste un bisturí en el intestino grueso y me tienes que volver a abrir, no deberías cobrarme la segunda operación - yo diría que ni la primera. Fué TU culpa, no?"

Pues no.

O qué tal esta: "te traje a la doña para que la curaras. La curaste? No. Se murió, verdad? Pues hala, no te pago".

Pues tampoco.

Se te murió el familiar? Lástima. Era que estaba más allá de la curación. Paga igual, que esto es un negocio, y la culpa no fué mía, aunque le haya dejado una esponja en el cerebelo. Así, sin garantías o concesiones de ningún tipo.

Y entonces, cuando un buen médico (léase, un médico que sea persona, que haya hecho el juramento Hipocrático y no el Hipócrita, uno de esos raros expecímenes que gracias a Dios aún existen) se queja de que en la clínica a los pacientes los están hospitalizando hasta por gripes (y felicitando públicamente al que lo hace), la respuesta que recibe es "es que tienes mentalidad de hospital".

Así mismo voy a tener que comenzar a hacer yo. Echo el código, y si no te gusta, tejo. Seré un Programador Clínico. Hasta bonito queda en la tarjeta de presentación.

Lástima que esos médicos no sufran nunca en carne propia esa impotencia que generan en nosotros. Ojalá que la persona que limpia en su casa hiciera un trabajo mediocre, y tuviera que vivir con ello... Pero claro, a esa persona le duele que la despidan. Al médico - ojo, sigo hablando de ese médico comerciante - no le duele el paciente.

Parece mentira. Hay algunos trabajos que son sencillamente DEMASIADO importantes como para que ocurran ese tipo de cosas. Me vienen a la mente médico, maestro y barrendero. Las condiciones de vida de esos profesionales deberían estar tan bien como para que no ocurra que te reboten en una clínica con las tripas afuera porque no tienes tarjeta de crédito, o que nunca tuvieran ganas de ir a paro. Porque ninguna de esas tres actividades pueden ser obviadas aunque sea por un segundo.

El detalle está en que no veo ni al barrendero ni al maestro cobrando lo que cobra el médico comerciante, o siendo tan poca persona.


Hablando de barrenderos, y aprovechando mi charla sobre las injusticias laborales, aunque en otro orden de ideas, quiero dejarles esta conclusión sin introducción: Cuando quieran decidir cuánto cobrar o pagar, piensen que hay más cosas a tomar en cuenta que el título. A saber:

- Nivel de estudios (títulos, cursos, certificaciones)
- Experiencia en el área (años de experiencia)
- Experiencia en la empresa (años laborados)
- Cargo (responsabilidades, toma de decisiones, gerencia)
- Gusto por la labor

Particular atención al último punto. Por qué un desarrollador gana más que un barrendero? O sea, el desarrollador se pasa el día sentadito, con internet, hablando paja con el de al lado, y haciendo algo que con mucha seguridad le gusta. El barrendero, en cambio, hace un trabajo que mucha gente desprecia (sí, sin razón, pero lo hacen. Imagínense en la reunión de 10 años de graduados: "Y tú, que haces?" "Soy barrendero en la Urdaneta"), se la pasa de pie y caminando, agarrando sol, sin hablar con el pana de al lado, y recogiendo mierda.

Qué no deberían pagar más por los trabajos menos agradables, menos chéveres, menos divertidos, más peligrosos? Por qué el barrendero, un profesional tan dedicado y tan importante, cobra tan poco, mientras que un desarrollador, que a la mayoría de la gente no le va ni le viene, cobra tanto por hacer un trabajo de lo más agradable? Igual les pasa a los policías, bomberos, enfermeros, etc...

Medítenlo un pelo, y apoyen el próximo paro de barrenderos.


Como frase de hoy, les dejo una perla (parafraseada, que no la recuerdo textual) del gran gurú, en referencia a cómo poner un precio, sea a un proyecto, sea a tu trabajo:

Asegúrate de que sea lo bastante bajo para que no te sientas mal si no lo aceptan, y lo bastante alto para que no te sientas mal si lo aceptan. -- Jerry Weinberg

Úsenla en su próxima entrevista. Y algo para los desarrolladores:

I hope the next Big Thing is the realization that software is not about hours worked, but about care, creativity & inventiveness (Espero que la próxima Gran Cosa sea la realización de que la programación no tiene que ver con horas trabajadas, sino con cuidado, creatividad e inventiva). -- Uncle Bob (Tío Bob)

No desprecies a nadie, hasta un átomo hace sombra. -- Pitágoras

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