jueves, 23 de octubre de 2008

Reflexiones


Despierto, como casi todos los días, en el momento en el que ella entra y prende la luz. Es increíble, es tonto, lo sé, pero basta que la vea para que mi vida cobre sentido; basta que la tenga frente a mí para que me sienta llena de vida...

Apenas entra, me dedica una mirada y una sonrisa que vale una vida. Observo en silencio mientras se desviste, despojándose poco a poco de las capas que ocultan su cuerpo a mi vista.

Sin esperar su invitación, yo hago lo mismo.

Me dedica una última mirada, con ojos que brillan de alegría, y se mete en la ducha. Alcanzo a darle una mirada rápida a sus nalgas antes de darme la vuelta a mi vez, para dedicarme a lo mío.

Unos momentos después, el agua deja de correr. Miro hacia la ducha justo a tiempo para verla salir, desnuda y húmeda... Me desespero, como siempre, porque el calor del baño forma un vaho que no me deja verla claramente. A veces pienso que, más que verla, adivino sus formas, completando con recuerdos cuando la imaginación no alcanza.

Noto que se acerca, y sonrío. Acerca su mano hacia mí, y la mueve para aclarar la visión; ese es el momento que aprovecho para unir mi mano a la suya, palma contra palma, y unir nuestras pieles.

Ahora que pienso en sus manos me doy cuenta que, tan curioso como suena, nunca me he fijado en sus pies. Ahora mismo, desde mi posición, no alcanzo a verlos, y eso me hace sonreir. Será que hacen juego con el resto de su estatuario cuerpo? O serán feos?

Gracias doy a Dios de que ella nunca ha acostumbrado a envolver su cuerpo en una toalla al terminar de bañarse: es justo ahí, justo ahora, cuando mejor la puedo observar. Admirar. Ver el agua escurriendo por su piel, entre sus senos, abrazando su cintura, delineando su cadera... Aprovecho desesperada esos segundos de ver su cuerpo de gata moviéndose, porque sé que ya terminó, ya se irá, y la perderé de nuevo, hasta la próxima vez.

Y así pasa, tan inevitable como que todo -bueno o malo- acaba. Termina de secarse, y cuelga la toalla en su soporte. Me mira pícaramente antes de apagar la luz y salir. Y yo me quedo sola, otra vez, deseándola...


...luego
Contemplé tu cuerpo minuciosamente,
Besé tu frente después de haberlo hecho por todo tu cuerpo,
El cansancio no se disimulaba,
Dormiste en mi pecho empezando el alba.

-- Asteroide B612 (Nosotros y el silencio)

Dónde dejamos que se nos escape esa magia de descubrir el cuerpo desnudo que se nos entrega cada noche, a pesar de haberlo visto miles de veces? -- Jeca

Como un paño ajustado ciñe un cuerpo perfecto, realzándolo que no ocultándolo. -- Leandro Wolfson

Los espejos, antes de darnos la imagen que reproducen, deberían reflexionar un poco. -- Jean Cocteau