viernes, 26 de junio de 2009

La máquina del tiempo


El científico cerró tras de sí la puerta de la máquina del tiempo, y se dispuso a prepararse para el viaje.

Avanzó a trompicones hasta el asiento que ocupaba el piso de la cápsula. Prácticamente todo el espacio de la máquina estaba ocupado por dispositivos y maquinarias necesarias para hacerlo posible. Se dejó caer pesadamente en el asiento, y revisó con la seguridad de la práctica, pero el cuidado de la responsabilidad, los botones y las perillas que iniciarían el viaje.

Una gota de sudor resbaló por su sien a medida que se esforzaba en sintonizar las ondas de forma correcta, para que las imágenes frente a él fueran lo más nítidas posibles. Al final, con un suspiro de satisfacción, se recostó lo más cómodamente que pudo contra el respaldo se su asiento. Todo estaba listo para el viaje, y lo único que tenía que hacer era esperar.

Sacó de un armario lateral un pequeño paquete de cotufas acarameladas, lo abrió, y comenzó a comer con calma su pringoso contenido, a medida que observaba con interés las evoluciones de las imágenes en su monitor, y cavilaba sobre lo que ahora dejaba atrás.

Lo habían llamado loco, lo habían llamado visionario, y él sabía que era un poco de ambas. El viaje que estaba a punto de iniciar sería la respuesta a todos sus problemas, y haría que las dudas de aquellos que lo rodeaban dejaran de tener sentido. Aunque, realmente, nada de eso importaría luego del viaje, pues él no regresaría...

La máquina avanzaba en el tiempo, pero no retrocedía...

Sabiendo que el proceso de llegar al futuro podría tomar algo de tiempo, el científico se arrellanó en el asiento, y se metió algunas cotufas más a la boca...


Hoy me provocó escribir esta breve historia para burlarme del mundo. Aún no sé si es la de un científico que se prepara para viajar en el tiempo, o la de un viejo que se sienta a esperar el mañana -o a morir?- frente a la televisión de una atestada sala, o la de un niño jugando en su habitación a ser alguna de las dos anteriores... Una historia nace gracias a nosotros, pero solo somos sus instrumentos, pues crece hacia donde le da la gana. A dónde ayudaron ustedes a crecer esta historia?


Luego de casado, te encuentras recordando con añoranza aquellos tiempos de soledad. -- Gorka

No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo. -- Gabriel García Marquez

Uno no se reforma, sólo pierde fuerza con el tiempo. -- Al Pacino

Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar. -- Mark Twain